sábado, 25 de abril de 2009

Ahora resulta que el matrimonio tiene Dios, y es mujer, osea Diosa y se llama Hera.


Que a lo largo de la historia el matrimonio como institución sólo ha sido tomado en serio por aquellos que ya se encargaban antes de blindarse contra él (y no es cuestión de señalar) da buena muestra el pueblo egipcio que, con un montón de dioses a cual más elegante, delgado y guapo (aunque a veces se les fuera un poco la olla poniéndoles cabezas de animales) eligieron como dios del matrimonio a Bes, un tipo grotesco, patituerto, enano, ventrudo y más feo que Picio, que pasó a ser el encargado de bendecir todas las bodas de la época, unas bodas que -de acuerdo con la moda que se estilaba por aquel entonces- acostumbraba a realizarse entre hermanos. Bien es verdad que no solían ser hermanos de padre y madre, pero tan cercano parentesco a la hora de unirse los contrayentes daba lugar a curiosos embrollos familiares como el que le pasó a un fabricante de vasijas de Abydos llamado Merneptah, un hombre muy popular entre sus vecinos.
Merneptah, primo del Faraón por parte de madre, aunque también sobrino político y nietos ambos de abuelos consanguíneos, estaba casado con su hermana de padre, que era a la vez sobrina de su madre (una de esas sobrinas de las que siempre se dice que no se sabe a quién habrá salido, pero se sabe perfectamente aunque no se pueda decir). Esta madre, a su vez, era nieta de su tío, prima de su suegro y tía de su cuñada, casada, por cierto, con un tal Nakimithu, que era pariente de no se sabe quién, aunque se sospechaba lo peor. Con lo que resultaba que su hijo era sobrino del abuelo de la madre, tío de su abuela (frívola shardana de Shardania, de quien se contaban cosas tremendas) por el segundo matrimonio de su tía con el padre del marido de una cuñada (individuo dócil y complaciente a quien se le atribuían injustamente parentescos inconfesables). Con todo lo cual resulta que la madre de Merneptah estuvo a punto de ser abuela de su marido si no hubiera sido por haber muerto antes de que se consumara el parentesco, lo que produjo serios trastornos en la familia de Abydos que se encontró de pronto con un alfarero con pluma encaramado a su árbol genealógico en calidad de madre del cabeza de familia, algo que dio lugar a larguísimos pleitos. Aún así, no se pudo evitar que Merneptah resultara primo hermano de la hija de su segundo matrimonio, consuegro de su tercera mujer (que era, por cierto, cuñada y hermanastra de la primera) y le faltó el canto de un duro para ser el padre de sí mismo.

Comentando estas cosas, los egipcios pasaban una veladas muy entretenidas.

Frase: "Los dioses tienen algunos rasgos humanos. Les gustan las ofrendas" (Eurípides, 480 - 406 a. C. poeta griego)

lunes, 20 de abril de 2009

Afeitarse

Cuchillas de bronce y trozos de pedernal. Esos eran los instrumentos con los que los hombres empezaron a quitarse la barba. El caso es que muchos años después, y diseños aparte, tampoco hemos avanzado mucho. Afeitarse sigue siendo una carnicería.
Desde entonces ha aparecido la espuma de afeitar, una espuma que contiene aire, derivados de petróleo y fragmentos de algas, elimina muy mal la grasa de la piel, lo que hace que el pelo no se corte bien y acabe como si lo hubiesen sometido a auténticos hachazos. Entre 100.000 y medio millón de trozos de células cutáneas desgarradas se encuentran en la hoja de afeitar tras la escabechina. Y en la cara, un mar de cráteres y cicatrices se van llenando lentamente de sangre preparando para la otra novedad en estos últimos siglos: el after-shave y su buena dosis de alcohol que hará que la pobre piel, ya machacada, reaccione estrangulando los poros (estrangular y astringente tienen el mismo origen etiológico)... y eso duele...
Al menos esta vez la culpa no tiene nombre de mujer. Es verdad que siempre hubo quien se afeitaba por capricho –el masoquismo es una opción-, pero la culpa de su obligatoriedad hay que echársela a Alejandro Magno quien exigió a sus soldados que se afeitasen la barba para que los enemigos no pudiesen agarrarles por ella.
Claro que, mirándolo por el lado positivo, menos mal que sólo se le ocurrió lo de la barba. El mismo argumento de cortar todo aquello que el enemigo pudiera agarrarle a un soldado podía haberlo aplicado a tantas cosas que sólo de pensarlo...


Frase: “Cuando era joven, me decían “Ya veras cuando tengas cuarenta años”. Tengo cuarenta años y no he visto nada" (Eric Leslie Satie 1866-1925; compositor y pianista francés)

martes, 14 de abril de 2009

Digan lo que digan, cosas de la edad...

Digan lo que digan, una de las secciones más leídas de los periódicos es la de los anuncios por palabras. Normal. La mayoría de las veces sólo con ella estás al tanto de la actualidad sin necesidad de ir página por página. Tiene de todo: sección internacional: "griego, francés, turco..."; sección de música: "dúos, tríos, grupos..."; el tiempo: "lluvia dorada...", la economía: "100 completo".
Vista su audiencia me voy a animar a poner yo uno. Lo necesito como terapia de choque desde que la depresión se instaló en mi vida cuando, de golpe y porrazo, comprobé que la música ambiental que sonaba en el Carrefour mientras miraba las calorías del chopped era la que yo bailaba como un poseso a los quince años. ¿Habrá algo más evidente de que uno ya no es joven que Alaska en versión instrumental saliendo del hilo musical?
Por eso, y antes de qué la cosa pase a mayores, he decidido poner remedio con nuevas emociones, adentrarme en la vorágine de lo prohibido, volver al desconcierto de los quince años, sentir aquellas intensas sensaciones cuando uno ligaba con sólo decir la frase aquella de: "perdona pequeña, el médico me prohibió levantar cosas pesadas... ¿me ayudas a hacer pipí?". Voy a poner un anuncio por palabras. Me ha costado redactarlo pero ya lo tengo, nada de divagaciones, nada de rodeos, directo. Los graves problemas requieren soluciones de urgencia:
"Joven talludito en edad difícil, con pareja y trabajo fijo, busca limpiadora de piscinas que, además, realice catálogos de ropa interior en sus ratos libres. Recomendable e imprescindible poca ropa; las habilidades como limpiadora serán secundarias al no haber piscina. Muy buena retribución. Por cuestiones fiscales el sueldo será sólo en especie".

Ahora solo queda esperar.
Frase: "La tragedia de la edad no es ser viejo, sino que se sea joven y la gente no lo vea" (Andrés Segovia, 1893 - 1987; músico español)

jueves, 9 de abril de 2009

Donuts

Aunque hay quien piense que su mayor utilidad sea la de poder usarse como juguete erótico, una cosa tan simple como el dónut ha servido, a lo largo de su historia, de importante tema de conversación entre los más reputados sabios del mundo.
Y no sólo por el origen de su nombre (nut de masa y dough de frita, aunque hay quien sostiene que la etimología de doughnut, el nombre original, es masa con nueces) sino, y sobre todo, del gran misterio que encierra: su agujero.
Están, por una parte, quienes afirman que el invento es muy antiguo y de origen germano. Colonos alemanes y holandés habían transportado la costumbre al Nuevo Mundo. Sin embargo, cuenta con más partidarios la leyenda que atribuye su creación al capitán de navío Hanson Crockett Gregory, allá por 1947. Hay quien afirma que era su madre la que hacía los dulces que llevaba en sus travesías. Una vez, mientras llevaba el timón y se comía un dónut, se desató una violenta tormenta. Y como necesitaba las dos manos, hundió el dónut en uno de los asideros del timón... Tras ver el resultado, decidió, que a partir de aquel día, siempre comería donuts con agujero.
Otra versión dice que Gregory odiaba los donuts que le hacia su madre y les quitaba el centro, siempre crudo. Esto último parece más razonable, ya que es cierto que la masa del dulce en cuestión solía quedar cruda en el centro, así que su desaparición fue aceptada enseguida. En cualquier caso fue el propio Gregory quien reclamó la autoría del bollo taladrado, aunque la primera patente relacionada con él no sería suya, sino de John Blondell, quien registraría un aparato para hacer agujeros a los donuts en 1872.
Parece mentira que algo tan simple genere tanta inquietud entre tanta gente. Aunque, bien mirado, es lógico, pocas cosas despiertan tanto interés en esta vida como encontrarse de sopetón con un buen agujero.
Aunque también corre el bulo o leyenda urbana de la fabricación del famoso agujero por una persona de color que aburrida de buscar su dulce agujero, se prestó a tal menester con tan preciado manjar. Pero eso es harina de otro costal.
Frase: Si así fue, así pudo ser; sí así fuera, así podría ser; pero como no es, no es. Eso es lógica" (Lewis Carroll, 1832-1898; lógico inglés)

sábado, 4 de abril de 2009

Los escitas

Dicen las enciclopedias que los escitas, un antiguo pueblo indoeuropeo originario de las estepas del norte del mar Caspio, avanzaron hacia Europa del este hacia el 700 a. C., llevando consigo el uso del cánnabis (cáñamo), que utilizaban como tela, pero, sobre todo, para prepararse unos particulares baños, -las famosas “saunas de cánnabis”- de los que Herodoto cuenta: “...los escitas toman la simiente del cáñamo, se meten debajo de las mantas, y entonces tiran la simiente sobre las piedras calentadas al rojo vivo, y la simiente exhala un perfume y produce tanto vapor que ningún brasero griego podría superar tal cantidad de humo: los escitas aúllan encantados en su baño de vapor”.
Con semejante material de viaje es normal que los cronistas describieran a los escitas como “hombres gordos, pesados y bienhumorados, amantes de los brindis, del baile y de la música, con bastante más tendencia a la diversión que al trabajo, algo que evitan siempre que pueden”.
Pocas cosas eran las que se tomaban en serio. En cierta ocasión, reinando Darío, estaba el ejército persa alineado en correcta formación de ataque frente a unas bandas de escitas agrupados con muy poca formalidad, vociferando y contando chistes, como solían hacer antes del combate. El choque de los dos ejércitos era inminente. Inesperadamente, apareció una liebre corriendo entre las dos formaciones, tal vez asustada por los clarines que alertaban para el combate. Un jinete escita echó a galopar tras ella, ¿quién podía resistir la provocación? Otros lo imitaron enseguida, y muchos más después. A los pocos minutos el ejercito de aquellos impenitentes cazadores desapareció en el horizonte tras la liebre. La tropa de Darío quedó desairadísima, frente a nada, indignados los guerreros con aquellos insensatos que abandonaban algo tan respetable como la guerra sólo para divertirse. Aunque los escitas tenían un motivo de sobra para hacer lo que hicieron; una guerra se encuentra en cualquier momento, pero no siempre le salta a uno una liebre en las narices.
¿Y qué fue de aquellos tipos tan simpáticos, con un sentido del humor tan lúdico y civilizado de la existencia? Pues lo normal en gente así: desaparecieron. Mientras civilizaciones mucho más aburridas llevan tropecientosmil años dando guerra, de los escitas, en cambio, no se volvió a tener noticias después del año 100 a.C.
Siempre se van los mejores.

lunes, 30 de marzo de 2009

El teléfono móvil


Mi relación con el teléfono móvil se reduce, mayormente, a enchufarlo cada vez que empieza a sonar un pitido, muy persistente el, diciéndome que se le acaba la batería.
Algo lógico si tenemos en cuenta que llamar desde el trabajo sale completamente gratis, mientras que el cacharro ese se traga el saldo como por arte de magia.
Casi que por eso me ha durado tanto el nokia aquel que me regalaron.
Pero todo en esta vida tiene un final y aunque al principio respondía a ellos, lleva dos días que no reacciona a mis estímulos por más golpes que le meto.
Resumiendo, que tengo que comprarme otro.
Y entonces le pido un folleto al de la tienda que está enfrente de la del "todo a 100" y en la tercera hoja me encuentro con uno así como muy mono, chiquitín y con pinta de muy manejable y me digo yo..este, este me gusta.
Y empiezo a leer:
Pantalla de alta resolución a 4.096 colores 176 x 208 píxels, tecla de desplazamiento en 5 direcciones, sistema operativo symbian, tonos Midi y WAV, capturador de imágenes, álbum de fotos, vídeo H.263 en formato de archivo 3GP y MPEG-4 en formato de archivo 3GP; RealAudio, memoria dinámica de 4 MB, memoria externa en una tarjeta 3V MMC, bluetooth compatible con Java MIDP, 1.0 Correo electrónico a través de datos GSM, HSCSD y GPRS, protocolos de correo electrónico: SMTP, POP3, IMAP4, mensajes SMS concatenados, postales electrónicas, transmisión de datos hasta 43,2 kilobits por segundo en redes de alta velocidad (HSCSD) y hasta 40,2 kilobits por segundo en redes GPRS, marcación por voz, grabadora de voz, altavoz manos libres integrado, navegador Nokia WAP2.0/XHTML a través de datos GSM, HSCSD y GPRS funcionamiento de triple banda para redes GSM 900/1800/1900; cambio automático de una banda a otra...
Arg, arg, arg.
Y entonces y como por más que miro no pone por ningún lado si se puede o no se puede hablar por teléfono con él, que es lo único para lo que yo lo quiero, mejor decido poner en marcha una pequeña campaña de marketing, informando sobre mis carencias tecnológicas y esperar a ver si alguien me regala uno estas navidades.
Así, si al final no puedo usarlo, al menos que la inversión la haga otro. "Ante la duda que sea yo la viuda.." que decía mi abuela.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Diferencias entre X e Y.

Los humanos tenemos 23 pares de cromosomas y los miembros de cada uno de ellos, como los calcetines, son iguales entre sí. Sin embargo, los dos que acaban definiendo si una persona será hombre o mujer son, precisamente, la excepción a la regla: el cromosoma X y el cromosoma Y -a pesar de ser pareja-, no se parecen absolutamente en nada.
Un descubrimiento -el de la diferencia cromosómica entre el macho y la hembra- y por lo tanto el de que hombres y mujeres son completamente distintos, relativamente moderno aunque, y en honor a la verdad, casi todos los grandes pensadores desde la más remota antigüedad, ya habían albergado fundadas sospechas acerca de tan peliagudo asunto.
Así en 1943 y en su obra "Pequeñuelos", la inspectora de Enseñanza Primaria, Josefina Álvarez, advertía, y de una forma bastante gráfica, las evidentes diferencias que desde la misma niñez, podían apreciarse entre uno y otro sexo en cuento a sus juegos.
También en 1962 y en "Primicias del Párvulo", Juan Ortega Ucedo, explicaba claramente las diferentes tareas que las personas deben realizar. Unas tareas que, evidentemente, son completamente distintas según el sexo de cada uno.
Y hasta en una obra cumbre de la literatura contemporánea, la "Enciclopedia Elemental de la Sección Femenina" se establecía un riguroso horario destinado para ser cumplido sólo por las mujeres, y que nada tenía que ver -¡por supuesto!- con el que deberían cumplir los varones.
Y todo ellos sin olvidar unos mínimos cuidados que, al contrario de los hombres, necesitará cualquier mujer que quiera producir una buena impresión entre los suyos.

viernes, 20 de marzo de 2009

Dietas sensoriales


Estudios tontos. Si te entran ganas de comer fuera del horario de comidas no es por hambre (o no sólo), es por cómo te sientes. El cerebro es tan listo, tan listo, que según el estado de ánimo que tengamos se va a encargar de pedirnos la comida adecuada, bien para mantener alguna situación agradable, o bien para hacernos algo más llevadero alguna desagradable.
Cuando uno está irritable: beberá café. La ira necesita excitantes, como la cafeina, un estimulante del sistema nervioso que en dosis moderadas mejora la capacidad de concentración durante las tres horas que suele durar en el cuerpo.
Contento: a por las patatas fritas. Carbohidratos y sal generan sensación de bienestar. Además se asocian a situaciones de ocio y relax.
Eufórico: una buena hamburguesa. Una persona en estado eufórico no se preocupará por las calorías, y el cerebro aprovecha ese momento. Además la carne contiene tirosina que ayudará a mantener alta la actividad cerebral.
Estresado: galletas con fibra. Ciertos cereales ayudan a generar catecolaminas, hormonas cerebrales que contrarrestan las del estrés. Una persona estresada al comer galletas notará cierta sensación de relax.
Aburrido: frutos secos... o precisando un poco más, el cerebro demandará cualquier bolsa de cualquier cosa que se pueda comer sin que uno se de cuenta.
Enamorado: arroz, maíz y fresas. Los dos primeros ayudaran a mantener el buen ánimo por su aporte energético y de vitaminas B1 y E. Los frutos rojos como las moras o las fresas además de ser ricos en antioxidantes tienen un olor que estimula las endorfinas ayudando así a mantener el estado de ensoñación.
Preocupado: yogur de soja y vainilla, una mezcla que activa las hormonas responsables del bienestar y hará que aparquemos las preocupaciones.
Mimoso: chocolate. El mundialmente conocido como sustituto de los conflictos emocionales tiene componentes (azúcar, cacao, leche..) que elevaran el tono vital produciendo la sensación de “darnos cariño”.
Nervioso: mermelada. Y si es de albaricoque, mejor ya que esta fruta al aportar dosis relativamente elevadas de magnesio y potasio, equilibra el sistema nervioso calmándolo y aplacando al estrés). No en vano el potasio es un mineral clave en el control de la transmisión y generación de impulsos nerviosos.

Frase: La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida". (Nicolás Sebastien Roch Chamfort, 1741-1794; escritor francés)

lunes, 16 de marzo de 2009

Derecho-Izquierdo

Los griegos tenían por buen agüero el lado derecho, y por malo el izquierdo. Cualquier griego, tan cultos ellos, medianamente lógico sabía que cualquier cosa que viniera por el lado izquierdo (daba lo mismo un "pájaro" que una "tormenta") era un símbolo de mal fario.
De toda la vida el hombre se ha levantado con el pie derecho, se ha calzado primero el pie derecho, se ha recogido su manto sobre el hombro derecho y jamás de los "jamases" osaba empezar a subir una escalera con un pie que no fuera el derecho.
Con la mano derecha se sana y se jura mientras que la izquierda siempre se ha reservado, y en muchas culturas se sigue haciendo, para manipulaciones impuras.
Resumiendo: desde siempre (y por algo será digo yo) la parte derecha del cuerpo ha representado lo bueno, dejando la parte izquierda para menesteres poco recomendables.
Ahora empiezo a encontrarle lógica a la costumbre de colocar el anillo de casado en el dedo anular pero siempre de la mano izquierda.
Al menos nadie podrá decir que no le avisan antes

jueves, 12 de marzo de 2009

Curiosidad materna

Una familia celebró la boda múltiple de sus tres hijas. Antes de que se marcharan de viaje de bodas a diferentes lugares, la madre pidió a cada una de ellas que la llamaran al día siguiente para contarle, lo más discretamente posible, el "desempeño" sexual de sus maridos utilizando el lema de algún anuncio comercial.
La primera en llamar a su madre fue la hija mayor y sólo le dijo:
- "Nescafé"
La madre quedó confundida, hasta que más tarde vio el anuncio de nescafé que decía:
"Satisfacción hasta la última gota"
Poco después recibió la llamada de la segunda hija que le dijo entusiasmada:
- "Colchones Rosen"
La madre buscó la publicidad de Colchones Rosen y leyó complacida:
"Vive la vida con tu king size, extra grande"
La hija pequeña tardo una semana en llamar y casi sin voz le susurró:
- "American Airlines"
La madre buscó frenéticamente un anuncio de American Airlines y antes de desmayarse leyó:
"4 veces al día, 7 días a la semana, los 365 días del año, todas las rutas"

Mucho trabajo= poco tiempo= una sonrisa tonta.

Frase: "Hasta después del llanto más sublime siempre acaba uno por sonarse" (Heinrich Heine, 1797-1856; poeta alemán)

domingo, 8 de marzo de 2009

Niños delincuentes

Empieza desde la infancia dando a tu hijo/a todo lo que te pida, así crecerá convencido/a de que el mundo entero le pertenece. No le des ninguna educación espiritual. Espera que alcance la mayoría de edad, que él/ella pueda decidir libremente.
Cuando diga palabrotas, celébraselas, esto le animará a hacer más cosas graciosas.
No le reprendas nunca, ni le digas que está mal algo de lo que hace, podrías crearle complejos de culpabilidad.
Recoge todo lo que él/ella deja tirado, libros, zapatos, ropa, juguetes; hágaselo todo, así se acostumbrará a cargar su responsabilidad sobre los demás.
Déjale leer todo lo que caiga en sus manos.
Cuida de que sus cubiertos, platos y vasos estén esterilizados, pero deja que su mente se llene de basura.
Discuta a menudo con su cónyuge en presencia del niño/a, así no se sorprenderá, ni le dolerá demasiado el día en que la familia quede descabezada para siempre.
Dale todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.
Satisface todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres, el sacrificio y la austeridad podría producirle frustraciones.
Y por último, póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores, vecinos o amigos, piense que todos ellos tienen prejuicios contra tu hijo/a y que de verdad quieren fastidiarlo.

lunes, 2 de marzo de 2009

Costo de un entierro


Había una funeraria en los años setenta que se hizo famosa por el curioso lema con el que se anunciaba: "Tenemos un servicio que preferiríamos no ofrecer, pero.... no podemos evitarlo".
Lo mismo digo. Podemos evitar hablar del tema pero -más pronto o más tarde- llegará. Y conviene estar con el bolsillo preparado.
En España un ataúd de andar por casa, sin muchos lujos añadidos (que falta, -lo que se dice falta- no hacen) y de una calidad más o menos aceptable, viene a costar unos 500 euros. Algo que tampoco parece exagerado si lo comparamos con los 3.200 euros que vale uno del mismo tipo en Hong Kong, o los 1.400 que cuesta en los Estados Unidos... aunque bastante más caro que los 150 euros que suelen valer en México o los 25 euros que cuestan en Malawi.

Claro que la cosa no queda sólo aquí. A los 500 euros del ataúd (que, eso sí, incluye el correspondiente tratamiento de belleza al muerto -ellos lo llaman "acondicionamiento sanitario del cadáver"-), hay que añadir el precio de los velatorios (variable según comunidades autónomas pero que suele estar en torno a los 200 euros), el coche fúnebre, que vienen a ser 150 euros más, la cremación, unos 400 euros, el nicho, a una media de 300 euros y los correspondientes gastos de gestión y certificación de defunción, (expedidos por el Colegio de Médicos) con un coste medio (hay una gran variedad dependiendo de cada provincia), incluyendo la inhumación, de 200 euros.

A esos gastos "obligatorios" habría que sumarles otros opcionales como las coronas de flores, (unos 120 euros de media), la publicación de la esquela correspondiente (alrededor de 360 euros dependiendo del tamaño y de la tirada del periódico) o la mesa de firmas que suele ascender a los 20 euros y sin olvidarnos, en el caso de las incineraciones, la correspondiente urna en la que se entregan las cenizas: unos 280 euros más.
Total: el gasto medio que supone el enterramiento o incineración de una persona en España alcanza los 2.800 euros. Es verdad que parece una cifra exagerada para algo tan poco lucido. Pero hay que reconocer que éste será, precisamente, uno de los pocos gastos dedicados a uno mismo, que sólo tendremos que hacer una vez en la vida. Garantizado.

Frase: "No es cierto que los ojos sean el espejo del alma. Algunos de los mayores asesinos lucen una mirada dulce y adorable" (Colin Wilson, 1931, criminólogo británico)

viernes, 27 de febrero de 2009

La mentira

Todos, en mayor o menor grado, por acción o por omisión, mentimos. Lo hacemos en la medida que no decimos lo que pensamos o que decimos lo que no pensamos o no sabemos, o incluso lo que sabemos incierto. Es un proceso evolutivo lógico que, en el mejor de los casos, aparece cuando nos damos cuenta de que la sinceridad no siempre es posible ni conveniente.
Por eso, desde siempre, las diferentes culturas han intentado establecer mecanismos para conocer si alguien está mintiendo o diciendo la verdad. Un tema en el que, por cierto, no se ha avanzado mucho ya que los últimos ingenios científicos, el del criminólogo italiano Cesar Lombroso en 1895 basándose en el aumento del pulso y la presión sanguínea, y el del norteamericano A. Larson, en 1921 creador del polígrafo que combinaba presión sanguínea, pulso y ritmo respiratorio, apenas tienen credibilidad.
Al contrario del método que aún usan los beduinos de Arabia que, cuando quieren saber si alguien ha mentido, le hacen chupar una barra de hierro ardiendo; si la lengua aparece quemada, queda demostrado que el acusado no dice la verdad.
Sí, eso mismo, todos acaban con la lengua chamuscada, pero basta con volver a releer la primera frase de esta entrada para comprobar que el método tiene un 100% de aciertos.
Frase: "Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería" (Otto von Bismark, 1815-1898; político alemán) .

domingo, 22 de febrero de 2009

Buzones

Ritual casi diario de obligado cumplimiento al llegar al portal: abrir el buzón. No es como el de la foto -ni tan siquiera se le parece-, pero tiene la misma utilidad que todos los buzones (incluido el de la foto): meter cosas. Su contenido de ayer apenas resultó diferente al de cualquier otro día:
-Una revista gratuita de 60 páginas a todo color y papel satinado que, a pesar de lucir en la portada el lema "toda la información de tu barrio", no es más que una sucesión de anuncios de colonias y relojes y, ya al final, una carta de un presunto vecino quejándose de lo mal que se aparca en su calle.
-Propaganda de un festival de jazz al que no pienso asistir.
-Folletos de unos grandes almacenes recordando que es tiempo de regalos y que allí puedes encontrarlos todos.
-Folletos de unos grandes almacenes recordando que dejes algo de dinero para ir a las impresionantes rebajas que están preparando justo después de las impresionantes ofertas. Sí, esas mismas ofertas de navidad en las que te lo tienes que gastar todo, que para eso es tiempo de regalos.
-Folletos de unos grandes almacenes recordando que en la semana fantástica que están preparando para después de las rebajas habrá miles de artículos a precios imbatibles que no deberías perderte.
-Tres periódicos gratuitos cuyas noticias nadie lee pero que proporcionaran un material imprescindible para limpiar los cristales.
-Un díptico de una clínica dental.
-Un cartel anunciando que los señores del departamento de recogida de muebles viejos del ayuntamiento pasarán el jueves entre las diez y las doce para retirar -a todos los vecinos que lo deseen- todo lo que a los vecinos ya no les sirva.
-Una invitación a un seminario sobre astrología hermética impartido por un eminente y reconocido terapeuta transpersonal gestático, especialista en feng-shui.
-Un tríptico de la junta de distrito explicando lo bonito que están dejando los jardines del barrio.
-Propaganda de una cadena de electrodomésticos en la que un señor empeñado en decir que no es tonto (a pesar de parecerlo) poco menos que te da dinero si le compras un teléfono último modelo de los que saben hasta freír un huevo.
-Una carta del ayuntamiento invitándome a unas jornadas de puertas abiertas en un museo al aire libre.
-Una carta de un centro de belleza anunciando su gran oferta tres por dos por el inicio de sus tratamientos de chocolaterapia.
-Propaganda del gimnasio de la esquina recordando los cuatro kilos que vas a coger y cómo ellos, por un módico precio, te torturaran hasta quitarte unos cuantos gramos de esos cuatro kilos que has cogido estas navidades. Ya que, por si no lo sabías, estas navidades vas a coger cuatro kilos.
-Tres hojas fotocopiadas: dos de muchachas rumanas que se ofrecen para limpiar por horas, y otro de alguien con nacionalidad indeterminada que pinta barniza, pule y abrillanta cualquier superficie sin dejar polvo. Seriedad y resultado garantizado.
-Un folleto de una agencia de viajes anunciando un descuento del siete por ciento si reservas ahora tus vacaciones de verano, y otro !del cinco! si, ya de paso, reservas todas las siguientes de aquí al dos mil quince.
-Un anuncio de un restaurante que se complace en anunciar la puesta a disposición de su distinguida clientela de su nueva carta con platos de temporada junto con un menú degustación -al módico precio de 90 euros- y la especialidad de la casa: "Tartar de lentejas con espuma de plátano y fresas al aroma de jengibre y coulis de chocolate".
-Una colilla de cigarrillo rubio.
-Dos dípticos de una cadena de pizzerías regalando -con cada pedido superior a 60 euros- una auténtica telaraña de spiderman (oferta valida hasta final de existencias, solamente en local o recoger)
-Cinco cartas del mismo banco. En la primera detallando que te han ingresado la nómina; en la segunda avisándote que ya te la has gastado, y en las tres restantes anunciándote la tentadora oferta con la que podrás conseguir estupendas baterías de cocina al ingresar 100.000 euros (o más) a plazo fijo durante ¡solamente! quince años. ¿Te vas a quedar sin tu batería? Aprovecha esta excepcional oferta.
Resulta que cuando el correo es electrónico todos nos liamos a poner filtros como posesos, pero cuando se trata de los buzones tradicionales (que sí, que el día que pueda me pongo uno como el de la foto) a nadie se le ocurre protestar porque se lo llenen a diario con las cosas más inútiles. Y bien inútiles.
Al fin y al cabo, de todo lo que recogí ayer sólo me resulta aprovechable la comunicación del ayuntamiento anunciando la hora a la que el próximo domingo pasarán a recoger los trastos viejos. Más que nada para no salir durante ese rato. Hay demasiadas posibilidades de que me confundan con uno de ellos y termine en el camión.

viernes, 13 de febrero de 2009

El pedo

La señora, más pintada que una puerta, que veinte años atrás podía haber sido una Barbie pero que ahora era la mala copia de una Chochona de feria, sujetaba la puerta del ascensor. Nos dio tiempo a entrar a mi y a una parejita joven que venía detrás. Después de que cada uno recitáramos el piso al que íbamos, la chica joven empezó una conversación con la señora más pintada que una puerta. Mientras hablaba con ella, la chica joven expelió un silencioso pedo cuyo apestoso olor fue extendiéndose irremediablemente por aquel reducido espacio. La chica joven seguía hablando como si tal cosa mientras el chico que iba con ella daba claras muestras de nerviosismo. El muchacho era inocente de todo, pero ni su olfato ni su mente estaban ajenos al proceso que allí se fraguaba.; pensaba “todos van a creer que he sido yo”. Su mirada, angustiada por la magnitud del cuesco, le hacía ser el principal sospechoso. Mientras la chica seguía hablando, el olor fue extendiéndose a la misma velocidad que el rubor en la cara del muchacho. La señora más pintada que una puerta no pudo aguantar más y después de lanzar miradas asesinas al chico, se bajó refunfuñando un piso antes. La chica joven empezó a protestar: “Si no te hubieras puesto colorado, no se habría dado cuenta".
Hoy, salvo que estés bajo la sábana de la cama tu solo, todo el mundo lo ve raro, pero hubo épocas en las que tirarse pedos no era tan obvio no hacerlo. Hasta un emperador, Claudio, el listo con pinta de tonto, tuvo que promulgar un edicto, el “Flatum crepitumque ventris in convivio mettendis” para organizar todo aquello un poco y normalizar, por ejemplo, cómo se debían expeler las ventosidades durante las comidas.
Y es que el pedo es poca cosa. Y su mal olor menos. Uno, de los corrientes, está compuesto por un 59 por ciento de nitrógeno, un 21 por ciento de hidrógeno, un 9 por ciento de dióxido de carbono, un 7 por ciento de metano y un 4 por ciento de oxigeno. Nada fuera de lo normal. Además, sólo el uno por ciento de su composición –el sulfuro de hidrógeno- causa el mal olor. Un mal olor que, por cierto, ya hay calzoncillos, los "Under Ease", que gracias a llevar incorporado un filtro de carbón activado reemplazable en sus capas superpuestas (el mismo método que usan las jarras de filtrado de agua) lo eliminan completamente antes de que se pueda extender más de lo necesario.
Los pedos se expelen a una velocidad de tres metros por segundo ; cada persona, todas las personas -incluida la Chochona pintarrajeada como una puerta-, produce aproximadamente medio litro de pedos al día a una temperatura de 37 grados centígrados. Y tan inflamables como los de los demás... que de eso ya se encargan el hidrógeno y el metano.
De todo este ahora delicado tema, que daría para el infinito y más allá, conviene quedarse con un consejo, tan viejo como útil: disimular siempre. Nada mejor que una buena tos a tiempo.
Frase: “No hay nada más peligroso que una persona aburrida” (Raquel Hernández, 45 años, cajera).

domingo, 8 de febrero de 2009

Lenguaje no verbal

Anda que no son nadie, ellas...

Nosotros somos más simples y transparentes... cuestión de sexos...

jueves, 5 de febrero de 2009

Compresas y Tampones

En 1914, el doctor Ernst Mahler observó que sus enfermeras usaban el algodón de la clínica para detener su flujo menstrual. Malher les propuso combinarlo con celulosa absorbente... No tenían "alas", no eran precisamente finas ni seguras, pero acababa de nacer la primera compresa hecha de celulosa de algodón y gasa...
Un invento que cambió, y mucho, la vida de las mujeres... y del planeta.. Según "ecologistas en acción" cada española utiliza una media de 12.000 compresas y tampones a lo largo de su vida y sólo el año pasado se encontraron una media de 14 compresas y cuatro aplicadores por cada kilómetro de costa en España.
Es comprensible. Una compresa usada está compuesta de varios materiales (incluidos los orgánicos propios de su función) y es lógico que uno no sepa en cual de los cubitos de colores encajaría mejor.
Por eso me estaba yo preguntando ¿Para cuándo un cubo destinado únicamente a reciclar compresas y tampones usados?... De color rojo, por ejemplo.

domingo, 1 de febrero de 2009

Cumpliendo años

Las gomas de borrar, aquellas "Milano" que parecían gominolas y olían a nata y fresa...

Las pinturas "Alpino" todas colocaditas por colores, con la caja adornada por aquellas cumbres tan blancas y nevadas que acababan pintadas de azul por el bic que nunca se acababa...

El "babi" de cuadros, lleno de rayas azules y pequeñitas, que con el nombre bordado a mano y en rojo en el bolsillo, acababa sucio antes de estar puesto.

El jersey de ochos, a juego con el pantalón corto de tergal y los zapatos "Gorila", aquellos que se le habían quedado pequeños a tu hermano mayor, pero que tenían que durar todo ese invierno y parte del siguiente..

Los bocadillos de onzas de chocolate embelesado con "Barrio Sésamo", "Un globo, dos globos tres globos", "La cometa blanca", "Los mundos de Yupi", "Espinete", "Los Chiripitifláuticos" o "La Bola de Cristal"..

Parece que fue ayer, pero ayer mismo, y sin embargo ya hace un "güevo" de años.. hoy, precisamente hoy, uno más; Lo dice mi D.N.I.: es mi cumpleaños.

Según yo sigo en la edad gansa, y ni ganas de dejarla, pero me temo que la realidad, como casi siempre, tiene poco que ver con el deseo.. y hoy, precisamente hoy, soy, al menos oficialmente, un año mayor. Lo que é.. é.

!Anda y que no me he puesto nostálgico! Como se nota que caen un montón. Pasad y tomaros algo

domingo, 25 de enero de 2009

Cápsulas y pastillas

En aquel momento uno se lo tomó a guasa. Una guasa más de las que soltaba aquel señor para hacer la clase más distendida. Sin embargo la experiencia se ha encargado de demostrarme (como tantas otras veces) que aquella afirmación estaba cargadita de razón: decididamente somos idiotas.
No importa que tengan el mismo principio activo, que contengan la misma dosis o que, incluso, tengan un mismo nombre comercial: los medicamentos cuyas cápsulas o pastillas sean de color rojo o negro curan más.
Somos tan sugestionables que la forma, el tamaño, el color y hasta el precio de los fármacos determinarán un mayor o menor efecto del mismo.
Así, un medicamento compuesto por pastillas o cápsulas de color "blanco", de un tamaño mediano y de un precio "bajo", suele ser percibido por quien lo recibe como mucho más "débil" que uno que contenga pastillas o cápsulas rojas o negras, de un tamaño grande (o muy pequeño) y un precio elevado. Además, las cápsulas amarillas será percibida por la mayoría de los enfermos como "estimulantes", mientras que las azules o las verdes les darán sensación de "tranquilidad".
Y lo que es peor, si al recetarlo el médico alaba las ventajas del producto "vendiéndoselo" al paciente como "muy potente" y "muy complicado" en su forma de actuar, está comprobado que su eficacia aumenta entre un 25 y un 75%

Decididamente somos idiotas..

Cápsulas y pastillas






En aquel momento uno se lo tomó a guasa. Una guasa más de las que soltaba aquel señor para hacer la clase más distendida. Sin embargo la experiencia se ha encargado de demostrarme (como tantas otras veces) que aquella afirmación estaba cargadita de razón: decididamente somos idiotas.
No importa que tengan el mismo principio activo, que contengan la misma dosis o que, incluso, tengan un mismo nombre comercial: los medicamentos cuyas cápsulas o pastillas sean de color rojo o negro curan más.
Somos tan sugestionables que la forma, el tamaño, el color y hasta el precio de los fármacos determinarán un mayor o menor efecto del mismo.
Así, un medicamento compuesto por pastillas o cápsulas de color "blanco", de un tamaño mediano y de un precio "bajo", suele ser percibido por quien lo recibe como mucho más "débil" que uno que contenga pastillas o cápsulas rojas o negras, de un tamaño grande (o muy pequeño) y un precio elevado. Además, las cápsulas amarillas será percibida por la mayoría de los enfermos como "estimulantes", mientras que las azules o las verdes les darán sensación de "tranquilidad".
Y lo que es peor, si al recetarlo el médico alaba las ventajas del producto "vendiéndoselo" al paciente como "muy potente" y "muy complicado" en su forma de actuar, está comprobado que su eficacia aumenta entre un 25 y un 75%

Decididamente somos idiotas..

lunes, 19 de enero de 2009

Arma de seducción.

Anatómicamente el pene no es más que un simple tubo formado por dos mitades, mitades que, además, nunca son iguales. Esta asimetría hace que la mayoría tengan una ligera desviación en cualquier dirección: hacia arriba, abajo, a derecha o a izquierda.
Naturalmente las utilidades básicas de este tan apreciado tubo son más que conocidas por todos, (o por casi todos), lo que a buen seguro ya no es tan conocido, son las utilidades alternativas que algún gracioso ha hecho del tubito en cuestión. No del suyo, claro, sino del de los demás.
El faraón Menopto que reinó, como faraón que era, en Egipto, más o menos por el año III a. de C., tras vencer a sus enemigos los sirios, mandó cortar más de 13.000 (trece mil) penes, trofeo que exhibió para demostrar su gran victoria.
Y como hay que aprovecharlo todo, -especialmente ahora que estamos en crisis- el sultán Key Coubat I de los Selyúcidas, una importante dinastía turca de Oriente Próximo, que gobernó el oriente musulmán por los siglos XI y XII, ha pasado a la historia por fabricar 300 tiendas de campaña para su ejército con los escrotos de 30.000 enemigos capturados en la batalla.
Y luego dicen que lo del reciclaje es un invento moderno...

Frase: “Se llega más lejos con una palabra amable y una pistola, que sólo con una palabra amable". (Robert de Niro, en Los Intocables de Elliot Ness, Brian de Palma; 1977)

miércoles, 14 de enero de 2009

Colas y más colas...

Una de las más viejas y arraigadas costumbres humanas consiste en ponerse en cualquier fila en la que alguien reparta algo gratis. Una afición cultivada al margen de que el artículo a regalar sea una mierda (que siempre lo es) o de que el 99% de los que estén haciendo cola ya tengan tres docenas de lo mismo en casa.
Como milenaria tradición mundial , vengo notando un notable aumento de la agresividad en el ambiente colistico del degratis. Si antes aguardábamos pacientemente a que nos regalaran la caja de cerillas o el globito que se explotaba en cuanto lo intentabas inflar, ahora basta con que te muevas un poco de la fila para que te empiecen a dar todo tipo de información acerca de, por ejemplo, la presunta actividad laboral de tu madre. Y eso si tienes suerte y das con gente tranquila.
Aunque para ser justos hay que reconocer que esta agresividad en las cosas de balde ha existido siempre. Cuentan las crónicas que en la ceremonia de coronación del Zar Nicolás II de Rusia, en Moscú, se iban a entregar obsequios a todas las personas que participaban. Mientras estas personas estaban aguardando para recibir sus presentes, se corrió el rumor de que no había suficientes regalos para todos. Así comenzó una estampida hacia los mostradores con los regalos, y cientos de mujeres y niños fueron pisoteados y murieron.

Por aquí la cosa no llega a tanto (todavía), pero he notado que desde que los prejubilados, jubilados y/o pensionistas empezaron a alternar su misteriosa afición por mirar zanjas y obras con la de hacer cola allí donde ven alguna, los demás, pobres mortales, tenemos la batalla perdida. Tal y como se están poniendo las cosas –ellos cada vez son más y cada vez más agresivos- a lo único que podemos aspirar degratis es a alguna camiseta (que siempre queda grande) conseguida después de pelearnos con tres docenas de ociosos jubiletas bastón en mano.
Y todo para convertirnos en el soporte publicitario gratuito de cualquier caja de ahorros.

Esto de las colas ya no es lo que era.
Frase célebre: “Hay dos maneras seguras de llegar al desastre; una, pedir lo imposible; otra, retrasar lo inevitable” (Francesc Cambó, 1876-1947; político español)

miércoles, 7 de enero de 2009

Dichosas Navidades

Hoy, siete de enero de 2009, fatídico día de vuelta al trabajo para algunos parias, el suelo de España va a soportar un peso de 115 millones de kilos más que antes de Navidad. Será la consecuencia de los entre dos y tres kilos que, según las estadísticas, habrá engordado cada español de media durante estas fiestas.
Ya no digo yo que la cosa sea un problema estético; al fin y al cabo -y aunque ahora anden un poco desprestigiadas- descendemos de culturas (la griega y la romana) en la que se consideraba que el mayor encanto de la mujer residía en que sus nalgas y brazos fueran regordetes y blancos como la nieve (una de las advocaciones de la diosa griega Afrodita -Venus para los romanos-, la divinidad del amor carnal, era Callipige, es decir, la de las bellas nalgas), sino un problema de tipo mucho más práctico: tengo yo mis dudas de que un suelo como el español pueda soportar -teniendo en cuenta que la cosa es acumulativa y viene ya de otras navidades- semejante tonelaje.
¿No correremos peligro, (por aquello que dicen de la gravedad -aunque yo siempre he pensado que es por el propio peso-) de acabar hundiéndonos?
No sé... es que 115 millones de kilos más en apenas dos semanas son muchos kilos.
Frase: "La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida". (Nicolas de Chamfort, 1741-1794, escritor francés)

lunes, 5 de enero de 2009

Los Reyes Magos

- La realidad es que ni sabemos que fueran tres, ni reyes, ni magos. La palabra “mago” viene del latín “Magi” y significa “hombre sabio. Este era el título que se les daba a las castas sacerdotales del soroastrismo, que cobraron fama internacional por su conocimiento de la estrellas.
Según el Evangelio de San Mateo (el único bíblico en el que aparece una referencia), varios hombres de ciencia llegaron a Belén guiados por un astro que les anunciaba el nacimiento de un rey judío. No se especifica cuántos eran, pero ya que traían tres ofrenda, la tradición cristiana ha hecho que fueran tres. Tampoco Mateo ni los textos apócrifos nos aclaran sus nombres, aunque hubo un tiempo en que se acordó que éstos fueran Melchor, Gaspar y Baltasar. Estas tres figuras representarían las tres razas conocidas de la antigüedad, los tres continentes (Asia, Europa y África) y las tres edades del hombre (la juventud, la madurez y la vejez.)
Los regalos, claro está tenían un significado. El oro, signo de reyes, simboliza la naturaleza real del recién nacido; el incienso, usado en los altares como ofrenda a Dios, su naturaleza divina; y la mirra, un producto embalsamador, su futuro sufrimiento y muerte. La leyenda dice que el apóstol Tomás los encontró en Saba y los bautizó. Después fueron consagrados obispos y sufrieron martirio; ya muertos fueron depositados en el mismo sarcófago. Sus restos, cuanta la tradición, fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena, y viajaron posteriormente a las de Milán y Colonia. En esta última reposan junto a las coronas que se supone poseyeron en vida.
Melchor, Gaspar y Baltasar tienen diferentes nombres: para los sirios son Larvandad, Hormisdas y Gushnasaph; para los griegos, Appellicon, Amerín y Damacón; para los hebreos Malagath, Galgalath y Serakin. Por otra parte, otras leyendas dicen que venían en número de cuatro (el último llamado Artabán) de doce (idea sostenida por los armenios), o hasta de setenta (como afirman los coptos).
En la Iglesia Católica se interpreta que los tres reyes representan a los descendientes de Set, Cam y Jafet, hijos de Noé.
... historias aparte lo importante es que nos traigan todo lo que hemos pedido. Para eso están.

sábado, 3 de enero de 2009

Esos chollos...

Desde pequeñito tengo una especial manía por saber porqué las cosas se llaman como se llaman. Algún trauma infantil de la fase prenatal con proyección recidivante hacía alguna pulsión oculta... o algo así. Seguro.
Y no dejo de sorprenderme. Última adquisición: la palabra "chollo".
Resulta que la palabrita en cuestión, que solemos usar para hablar de aquellos negocios que parecen fáciles de hacer y que nos darán sus buenos rendimientos, tiene que ver con el nombre de un señor.
Cuentan las crónicas que en la corte que Carlos III se trajo de Italia al morir su hermano Fernando VI, vino cierto personaje amante de los negocios, un napolitano de nombre Cioglio, al que nada más llegar se le ocurrió poner sillas en el recorrido de las procesiones y los desfiles, alquilándoselas a quienes querían presenciar sentados el acontecimiento.
Tantas sillas y bancos alquiló (y tantas eran/son las procesiones y los desfiles en España), que a los pocos meses Cioglio se convirtió en uno de los hombres más ricos del país.
Vamos que si este tío no llega a aparecer resulta que ahora los chollos en vez de chollos se podrían llamar... no sé.. "billygatos"... por ejemplo.

jueves, 1 de enero de 2009

Feliz Año Nuevo 2009


Opciones para esta nochevieja.

Y entonces me empieza a recorrer un sudor frío, muy frío.

Una: quedarse en casa con la familia:

Brindar con esa alegría tan de manual y socorrida ella, "¡¡feliz año nuevo!!", aguantar a los inevitables metepatas que traen la cogorza ya puesta de la tarde, besarse alborozadamente con el mismo con quien hasta hace dos minutos y durante todo el año estabas a cara de perro, sacar todos el móvil para llamar a la vez en un concurso para ver quien es capaz de gritar más fuerte, divertirse por cojones bebiendo champaña o cava y comiendo hasta que los polvorones te salen por las orejas, aguantar que los primos lejanos, a los que no conoces de nada ni ganas, te pongan "tibio" con cuatro botes de espuma y te "inviten" inevitablemente a recorrer el comedor sorteando sillas y mesas, mientras suena “a mover la colita...”

Dos: salir:

El tráfico atascado y el frío de estepa siberiano, encontrase ochocientas personas donde sólo caben doscientas, hacer una hora de cola para dejar el abrigo y otra para recogerlo, una más para conseguir un zumo en la `barra libre' y un par de ellas para poder entrar en el cuarto de baño sorteando los vómitos. Aguantar a los hijos de su madre de los petardos, que se los podrían meter por donde el sol no brilla. Contemplar alguna pelea de órdago y a alguno llorando a las tantas, acabar con dolor de todo, que para eso siempre esa noche sienta mal el marisco o el puñetero pavo.

¿Y que tal meterse en la cama a las nueve después de cenar una sopita...? planificada con tiempo por supuesto.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Esas propinas

De toda la vida uno aprendió que la propina es, sobre todo, un símbolo de agradecimiento por un trabajo bien hecho. Teniendo en cuenta semejante afirmación he echado cuentas y resulta que, a pesar de tener que tratar cada día con un montón de gente, jamás de los jamases me han dado una sola propina... por lo que he llegado conclusión de que nunca, nadie, ha quedado satisfecho con mis servicios laborales.
Lo de las propinas, como todo, tiene su historia. La cosa empezó en la antigua Roma cuando se recompensaba con una copa de vino a todos los que acudían a una asamblea. Por eso, la palabra propina viene del verbo “propinare” que, ni más ni menos, significa “invitar a beber”, agasajo que con el tiempo se sustituyó por dinero.
Más curiosa, y mucho más práctica, es la versión inglesa de propina: “tip”, palabra que deriva de un cartel que les dio por poner a algunos comerciantes sobre las cajas registradoras en los que se podía leer “to insure promptness”, y que significaba algo así como “para asegurar rapidez”, indicando a los viajeros que una moneda de más les aseguraría una atención inmediata.
Dicho lo cual he decidido pasar a la acción.
Estoy pensándome seriamente poner un cartelito bien grande a la entrada que diga algo así como “se admiten tips”, (mucho más elegante y discreto que el “se admiten propinas”). Sabiendo la afición que tienen la mayoría de los que por aquí pasan por ser los primeros en ser atendidos seguro que me saco un sueldecito extra. Buena falta me hace... por la crisis y eso.
Frase: "El dinero lo inventó el diablo, por eso no conviene pregonarlo” (Proverbio egipcio)

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Conformidad


Lutero, al que -como él mismo cuenta- su madre azotaba hasta hacerle sangrar por haber comido una nuez sin permiso, fue también el pionero en llevar una estadística sobre la frecuencia de las relaciones sexuales. Él, metódico a más no poder, tenía un diario en el que apuntaba lo "importante" que le pasaba cada día. Así, cuando se caso a los 42 años con una monja de 26, no se le ocurrió otra cosa que apuntar en la libretita todas y cada una de las veces que tenía relaciones sexuales con su santa esposa: 104 durante el primer año.

Hay que reconocer que Lutero iba un poco justo en el asunto, más teniendo en cuenta que las notas correspondían a su primer año (época en la que, digo yo, que si llevas 42 años esperando tienes que coger aquello con más ímpetu), y sobre todo si nos fiamos (que a lo mejor es mucho fiarse) de los estudios de los fabricantes de preservativos que sitúan la media mundial en 127; Hungría a la cabeza con 152, Malasia y Suecia a la cola con 103.
Claro, que esto no hace sino volver a dejar por gran sabio a Albert Einstein cuando se le ocurrió aquella perogrullada del todo es relativo. A ver, ¿qué son 127 veces (o incluso -poniéndonos en plan fantasma- 200) al año cuando cualquier león es capaz de copular hasta 80 veces al día? ¿Y qué son esas 80 veces al día del león cuando un hámster puede hacerlo 65 veces en una hora? ¿Y qué son las 65 veces por hora de los hámsteres cuando sus primos hermanos, los jerbillos (unos simpáticos ratones del desierto mejicano), lo hacen 224 veces en el mismo tiempo...?

Pues eso, que todo es relativo. Así que nada de preocuparse y a pensar en lo básico: lo verdaderamente importante es la calidad. Y el que no se conforma es porque no quiere. Hasta el lunes.
Frase: "La única razón para que el tiempo exista es para que no ocurra todo a la vez." (Albert Einstein, 1879-1955; físico estadounidense)

viernes, 19 de diciembre de 2008

Cuidado a la hora de....

Lleva ya unos años siendo superventas en varios países del mundo y parece que en el 2008 tampoco se quedará atrás. Es el rapex, un dispositivo dentado en forma de tampón destinado a ser introducido en la vagina, que está siendo el regalo estrella de estas navidades. El aparatito en cuestión, fabricado en Sudáfrica, está dotado de unos dientes similares a los de un tiburón que se agarran al pene de quien intente forzar una relación sexual. Sólo puede ser quitado por un médico utilizando cirugía.
La intención no puede ser mejor: evitar abusos y violaciones a las mujeres y, además, poder detener fácilmente al agresor.
Sin embargo, sabiendo lo despistados que solemos ser las personas humanas para ciertas cosas y, sobre todo, teniendo en cuenta el pequeño detalle que acompaña a sus instrucciones: “uno se lo pone y gracias a su extraordinaria comodidad se olvidará completamente de que lo lleva"... qué queréis que os diga, yo miraría varias veces antes de. Y a partir de ya.
Frase: "La persona que no tiene secretos para su pareja, una de dos, o no tiene pareja o no tiene secretos. Y en ninguno de los dos casos me parece una persona envidiable” (Maurice Chevalier, 1888–1972; cantante francés)

viernes, 12 de diciembre de 2008

Quiero ser famoso

Ya lo tengo claro: de mayor quiero ser famoso. Pero famoso de los de verdad, de los de ahora, de los que nunca han hecho nada en su vida; no bailan, no cantan, no han descubierto una mísera vacuna contra la malaria... ni tan siquiera han hecho de figurantes luciendo musculitos en una película del Almodóvar. Simplemente son famosos por haber salido una noche con la hermana de una prima que conocía a una camarera que durante tres días fue presunta amante de un hijo de la Duquesa de Alba. Por ejemplo. Y a partir de ahí van a la tele, viajan mucho, les piden autógrafos y hasta les pagan unos cuantos euros por ir a algún desfile de ropa del Carrefour. Un chollo.

¿Nadie por aquí para darme un empujoncito? Me adapto a lo que sea. Eso sí, rapidito, que se me está pasando el arroz.

Frase: “Lo malo de la primera cana es que los demás pelos se contagian". (Ramón Gómez de la Serna, 1888-1963; escritor español)

Quiero ser famoso

Ya lo tengo claro: de mayor quiero ser famoso. Pero famoso de los de verdad, de los de ahora, de los que nunca han hecho nada en su vida; no bailan, no cantan, no han descubierto una mísera vacuna contra la malaria... ni tan siquiera han hecho de figurantes luciendo musculitos en una película del Almodóvar. Simplemente son famosos por haber salido una noche con la hermana de una prima que conocía a una camarera que durante tres días fue presunta amante de un hijo de la Duquesa de Alba. Por ejemplo. Y a partir de ahí van a la tele, viajan mucho, les piden autógrafos y hasta les pagan unos cuantos euros por ir a algún desfile de ropa del Carrefour. Un chollo.

¿Nadie por aquí para darme un empujoncito? Me adapto a lo que sea. Eso sí, rapidito, que se me está pasando el arroz.

Frase: “Lo malo de la primera cana es que los demás pelos se contagian". (Ramón Gómez de la Serna, 1888-1963; escritor español)

sábado, 6 de diciembre de 2008

Maravillosa siesta


Después de comer nos entra sueño. La culpa la tiene la digestión, un proceso en el que se consume el diez por ciento de las reservas energéticas diarias.
El aparato digestivo necesita consumir energía para masticar los alimentos, llevarlos al estómago, degradarlos con ácido y volcar la papilla resultante en los intestinos, donde avanzará lentamente hacía el ano mientras los nutrientes atraviesan las paredes intestinales hasta pasar al torrente sanguíneo. Para completar la tarea, el cuerpo ordena un aporte extra de sangre a los intestinos, lo que provoca un pequeño desabastecimiento del cerebro y la somnolencia tras la comida.
Recientes investigaciones en cronobiología han confirmado que durante las horas que dura la digestión se produce una ligera bajada de temperatura corporal que propicia la sensación de sueño.

Seamos serios, o dejamos de comer o dejamos de trabajar por la tarde. Se trata de elegir. Ambas cosas son científicamente incompatibles.
Frase: "Comida sin siesta, campana sin badajo". (Refrán español)

Maravillosa siesta


Después de comer nos entra sueño. La culpa la tiene la digestión, un proceso en el que se consume el diez por ciento de las reservas energéticas diarias.
El aparato digestivo necesita consumir energía para masticar los alimentos, llevarlos al estómago, degradarlos con ácido y volcar la papilla resultante en los intestinos, donde avanzará lentamente hacía el ano mientras los nutrientes atraviesan las paredes intestinales hasta pasar al torrente sanguíneo. Para completar la tarea, el cuerpo ordena un aporte extra de sangre a los intestinos, lo que provoca un pequeño desabastecimiento del cerebro y la somnolencia tras la comida.
Recientes investigaciones en cronobiología han confirmado que durante las horas que dura la digestión se produce una ligera bajada de temperatura corporal que propicia la sensación de sueño.

Seamos serios, o dejamos de comer o dejamos de trabajar por la tarde. Se trata de elegir. Ambas cosas son científicamente incompatibles.
Frase: "Comida sin siesta, campana sin badajo". (Refrán español)

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Y vuelve a llegar la Navidad...

Basta echar un vistazo estos días (y los que nos quedan) por el centro de cualquier ciudad para darse cuenta que la Navidad es una locura colectiva. Y no lo digo en plan metafórico: cada vez estoy más convencido de que, llegando diciembre, se nos sueltan unos cuantos cables dentro de la mollera y necesitamos urgentemente alguien que nos arregle el desbarajuste.

Observando el hormiguero de gente entrando y saliendo de las tiendas, da la sensación de que son muchos los que tienen como mascota a una gallina que les pone huevos de oro cada noche; el panorama de gente transportando paquetes y bolsas es lo más parecido a esas imágenes de los telediarios en que la población hace acopio de víveres para afrontar el paso de un huracán; paseando por cualquier calle comercial uno tienen la impresión de estar viviendo en una de esas monarquías petrolíferas donde todos están forrados y ya no saben en qué gastarse el dinero. Hacer regalos con moderación (y criterio) es agradable; pero llevado a los extremos grotescos en que lo estamos haciendo empieza a dar un poco de dentera.

Además, en Navidad, sucede otra cosa que me tiene desconcertado, y no me estoy refiriendo a la clonación en cada esquina de un Santa Claus (alguien debería explicar que no es él quien nace cada Navidad) sino por lo extraño que se vuelve el personal en esta época. Gente que en otro momento del año se harían los miopes o los distraídos para no saludarte, que no pararían ni para recogerte de la cuneta nevada de una carretera secundaria (aunque estuviera anocheciendo y se escuchara, de fondo, el aullido de los lobos), ahora te da dos besos y te desea prosperidad y felicidad. Tengo un amigo que mantiene la teoría de que todas esas criaturas súbita y aterradoramente simpáticas han salido de la ornamentación callejera con la que todos los ayuntamientos se empeñan en obsequiarnos llegadas estas fechas. Dice que el día que vea la película “La invasión de los ladrones de ultracuerpos” sabré con exactitud a que se refiere.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Cuestión de educación.


Cuentan las crónicas que un verdugo de la Revolución Francesa pedía a sus condenados que, si seguían conscientes (y es de suponer que algo doloridos) una vez decapitados, le hicieran el favor de, en caso de poder, parpadearle.
Y cuentan las crónicas que fueron varias las cabezas que parpadearon durante unos 30 segundos.

De lo que se puede sacar dos incuestionables conclusiones: que debe doler lo suyo que te corten la cabeza (aunque sean sólo unos cuantos segundos), y lo que es más importante: que hasta en las peores situaciones hay gente amable a la que no le importa echarte una mano... sobre todo si les pides las cosas por favor. No deberíamos perder la fe en la humanidad. Nunca.
Frase: "Los hombres se equivocan más a menudo por ser demasiados listos, que por ser demasiado buenos." (George Bernard Shaw, 1856-1950 escritor irlandés)

martes, 25 de noviembre de 2008

Apariencia e Imagen


"Para lograr el éxito, mantenga un aspecto bronceado, viva en un edificio elegante - aunque sea en el sótano -, déjese ver en los restaurantes de moda - aunque sólo se tome una copa - y, si pide prestado, pida mucho" (Aristóteles Onassis, 1906- 1975, armador griego)
Una consultora española probó hace algún tiempo a enviar currículos de las mismas personas. En unos la foto llevaba pelo y en otros se presentaba la misma foto del mismo aspirante pero retocada para dejarlos calvos. El resultado fue demoledor...
Por supuesto ninguna reconoció que el pelo tuviera algo que ver, pero las "manías" que tienen algunos mandamases, gobernantes de turno o las simples "fuerzas vivas de la localidad", empeñados en que hay que llevar el pelo (el de la cabeza y el de otras partes) como a ellos les de la gana es algo universal.

Y en la mayoría de los casos, vistas las consecuencias, más vale hacer caso.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Queridos y divinos cementerios

Ya lo he comentado alguna que otra vez: haber tenido alguna novia adolescente -del que uno estuvo enamorado eternamente durante casi una semana- era hija de un marmolista lapidero que se llevaba el trabajo a casa, no tiene nada de particular que siempre vea con cierta simpatía todo lo relacionado con esos bloques de apartamentos apaisados, tan adornaditos de cipreses ellos, llamados cementerios.
Y más en estos días.
Valga la anterior introducción para justificarme por haber vuelto a encontrar -y a releer- un artículo, entre burlón y divertido, sobre curiosos epitafios capaces de resumir toda una vida en una frase. Como la de aquel individuo que jamás había estado enfermo y un día que se sintió mal, su familia insistió en llamar al médico y a pesar de negarse con todas sus fuerzas, acabó tomándose la medicina. El epitafio de su tumba lo dice todo: "Fallecido por voluntad de Dios y de un médico imbecil".
Algunos son tan amables que hasta explican cual fue la involuntaria causa que le llevó a ocupar su sitio: "Buen esposo, buen padre, pero mal electricista"
Anotaciones sepulcrales que hablan perfectamente del carácter de la familia del forzoso inquilino, como aquella en la que se puede leer en el costado de una lápida del cementerio de Barcelona "Este sepulcro lo pagó su hijo Paco".
O aquel otro de una señora que no quiso renunciar a lo que tanto le había costado y que hizo inscribir a su muerte: "Aquí yace Mercedes que murió tres días antes de ser Marquesa".
Agitadores y contestatarios hasta el final, como aquel que se rebeló en su última despedida escribiendo de epitafio una pregunta a la que nunca nadie le va a contestar: "¿Qué tenía Lázaro que no tenga yo?"
Los hay poéticos, llenos de amor, repletos de melancolía, y hasta con un extraño e inquietante sentido del humor que demuestra cómo hasta en las situaciones más difíciles, hay quien no pierde la guasa: "Aquí reposa Margarita, que falleció a los diez meses de edad. ¡Qué pronto empezaste a darnos disgustos!"
Por cierto, ya que estamos metidos en el tema de epitafios y lápidas por aquello de ser víspera de la fiesta de los muertos y tal, un momento (coñazo) petete para acabar: el origen de la palabra "cadaver" se remonta a la época romana donde existía una losa sepulcral que llevaba la inscripción: "caro data vermibus" (carne entregada a los gusanos). Con el tiempo y la erosión, algunas letras se fueron borrando hasta que sólo se pudo leer: ca.. da.. ver.. y así se quedó.
Frase: "Con amor de todos tus hijos, menos de Ricardo que no dio nada" (Epitafio en una lápida del cementerio de Salamanca)

martes, 11 de noviembre de 2008

Refranero español

Todos sabemos lo útiles que resultan los refranes para el buen orden de la existencia humana. El origen de la mayoría de ellos suele estar relacionado con la actualidad de la época en la que se crearon. De la Edad Media, por ejemplo, son muchos de los que tratan sobre la comida. Al fin y al cabo, la comida era de las pocas cosas divertidas que se podía hacer en aquella época y, por lo tanto, un tema habitual de conversación. Por aquel tiempo la gente comía una barbaridad (los pocos que comían) y de entonces son los refranes empeñados en predicar la moderación en el comer.
Repetían, por ejemplo: “come poco y cena más, duerme en alto y vivirás” que aparte de resaltar lo inconveniente que resulta dormir en el suelo, dejaba bien claro que había que comer poco y cenar mucho; el dócil medieval obraba en consecuencia. Otro refrán advertía: “de grandes cenas están las sepulturas llenas”, y el dócil tragón cenaba muy ligeramente pero comía muchísimo.
Pero sabiendo ellos, como sabemos todos, que los refranes son el fruto de la sabiduría popular, la mayoría pensaban que ambos refranes, el que recomendaba comer en abundancia y el que aconsejaba cenar mucho, tenían seguramente razón. Además, cuando moría de un hartazgo, atormentado por la gota y estrujado por la arteriosclerosis, nadie sabía si realmente había muerto por comer o por cenar.
Lo que no acabo de entender es como a nadie le surgió la duda de lo inconsistente que resultaban todos aquellos consejos cuando veían que la gente que no comía ni cenaba, es decir, que hacía caso omiso de cualquier refrán, tenían la misma mala salud que los señores y, además, se morían casi al mismo tiempo.

Frase: "No hay refrán que no sea verdadero. Donde hay patrón no manda marinero; pero quien tiene boca, se equivoca". (Vainica Doble, Refranes, Ópalo OPL-1-4; 1971)

Refranero español

Todos sabemos lo útiles que resultan los refranes para el buen orden de la existencia humana. El origen de la mayoría de ellos suele estar relacionado con la actualidad de la época en la que se crearon. De la Edad Media, por ejemplo, son muchos de los que tratan sobre la comida. Al fin y al cabo, la comida era de las pocas cosas divertidas que se podía hacer en aquella época y, por lo tanto, un tema habitual de conversación. Por aquel tiempo la gente comía una barbaridad (los pocos que comían) y de entonces son los refranes empeñados en predicar la moderación en el comer.
Repetían, por ejemplo: “come poco y cena más, duerme en alto y vivirás” que aparte de resaltar lo inconveniente que resulta dormir en el suelo, dejaba bien claro que había que comer poco y cenar mucho; el dócil medieval obraba en consecuencia. Otro refrán advertía: “de grandes cenas están las sepulturas llenas”, y el dócil tragón cenaba muy ligeramente pero comía muchísimo.
Pero sabiendo ellos, como sabemos todos, que los refranes son el fruto de la sabiduría popular, la mayoría pensaban que ambos refranes, el que recomendaba comer en abundancia y el que aconsejaba cenar mucho, tenían seguramente razón. Además, cuando moría de un hartazgo, atormentado por la gota y estrujado por la arteriosclerosis, nadie sabía si realmente había muerto por comer o por cenar.
Lo que no acabo de entender es como a nadie le surgió la duda de lo inconsistente que resultaban todos aquellos consejos cuando veían que la gente que no comía ni cenaba, es decir, que hacía caso omiso de cualquier refrán, tenían la misma mala salud que los señores y, además, se morían casi al mismo tiempo.

Frase: "No hay refrán que no sea verdadero. Donde hay patrón no manda marinero; pero quien tiene boca, se equivoca". (Vainica Doble, Refranes, Ópalo OPL-1-4; 1971)



martes, 4 de noviembre de 2008

Ser caracol

Los caracoles son hermafroditas ya que al estar equipados de un pene y del órgano receptivo correspondiente pueden producir tanto espermatozoides como óvulos. Evidente ventaja que multiplica por dos las posibilidades que tiene cualquier caracol de encontrar a otro caracol con el que enrollarse sin tener que andar mirándole su carné de identidad.
Aunque ahí no queda la cosa, su revolcón (que consta del lanzamiento uno al otro de una saeta espiral de carbonato cálcico, que desaparece en el interior del receptor, donde se disuelve y libera el esperma) viene a durar una media de 4 horas.
Doble de oportunidades para ligar y cuatro horas de placer garantizado. Sin duda bastarían como estupendas razones para admirar a estos bichos. Pues con todo y con eso hay otra razón, mucho más importante, por la que uno profesa una insana envidia a estos bichos (hasta el punto de desear -aunque sólo fuera de lunes a jueves- ser uno de ellos ): resulta que se pasan siete meses al año durmiendo. Y no duermen cualquier mes los muy listillos, no, lo hacen desde octubre hasta finales de abril, precisamente los meses en los que más sueño tenemos, más nos cuesta levantarnos y mas a gusto de está en la cama.
Luego dirán que si son unos babosos, que sin son unos arrastrados y que si son unos cornudos.. ya... pero dame pan y dime tonto.

Frase: “Las croquetas deberían tener hueso, para que pudiésemos llevar la cuenta de la que comemos” (Celestino P. paciente a dieta)

martes, 28 de octubre de 2008

La edad no en igual para todos.

Partiendo de que pocas cosas hay más subjetivas que la belleza (el hecho –tantas veces repetido aquí- de que a los padres cucarachos sus hijos cucarachitos les parezcan guapos lo demuestra claramente), y reconociendo ¡faltaría! que una señorita de uno-setentaynueve y cien-cincuenta-ochentaycinco tenga todo el derecho a que le gusten los señores de la cuarta edad (bordeando la quinta), me parece ligeramente sospechoso que a dichas señoritas siempre les gusten los sesentones/setentones con una característica común: les sobra el dinero y/o el poder.
Quizá sea casualidad, pero el porcentaje de jovencitas gerontófilas aparatosas suele ser directamente proporcional a la cuenta corriente del incauto. Seguramente hasta existe una Ley de Murphy que lo demuestra. El resto de la venerable ancianidad nunca se beneficia de tan entremetidos gustos... y no será por falta de ganas por más que las malas lenguas digan que a ciertas edades el sexo es como intentar jugar al billar con una cuerda.
El caso es qué como a nadie le gusta hacerse viejo, todo el mundo presume ahora de padecer el “síndrome de Peter Pan”, manera fina donde las haya que tienen aquellos que ya pasan de los veinticinco para presumir de que se conservan como si tuvieran dieciocho.

Lo de envejecer siempre es una cosa que les pasa a los demás. ¡Faltaría!

Frase: "Hay numerosos aparatos mecánicos que incrementan el impulso sexual, especialmente entre las mujeres. El más eficaz es el Mercedes-Benz 380SL descapotable" (Arturo S. 68 años, jubilado)

sábado, 18 de octubre de 2008

El Dios/Médico

Decía Voltaire hace ya más de doscientos años que la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza se encarga de curar la enfermedad. Dicho de otra manera, que estamos manteniendo obligatoriamente a una pandilla de impresentables que, vestidos de bata blanca, nos hacen creer que son los responsables de que nos curemos, cuando en realidad, lo único que hacen es reírse de nosotros.

Los médicos, como los adventistas del séptimo día, los socios del círculo de lectores, o los amigos del taperware, forman una peligrosa secta en las que se dan todas las características de grupo destructivo, no solo en la forma de comunicarse, con un lenguaje propio y una escritura imposible, sino en muchos otros detalles típicos de esta clase de organizaciones, descritas ya en otras paginas, pero que no estaría de más volver a enumerar:


- Ante el dolor y la desesperación del individuo, al que ellos llaman paciente, ofrecen soluciones simplistas, rápidas y efectivas (generalmente antibióticos y mucho reposo), para que te sientas a gusto y confiado en esos primeros momentos.

- Contradicción entre la teoría y la práctica, resulta difícil ver los resultados prácticos de su discurso, mientras te cuentan lo peligrosos que es fumar, ellos tienen tres paquetes en el bolsillo.

- Tienen un líder carismático, mesiánico y dogmático al que llaman ministro y/o consejero, formando una estructura totalitaria, donde todo viene decidido desde arriba.

- Ofrecen una aparente seguridad personal, calor humano y trato amable, pero sólo hasta que están seguros que no eres de la inspección sanitaria, después, todos sabemos lo que pasa.

- Utilizan técnicas psicológicas coactivas para reclutar y adoctrinar a los pacientes, con amenazas sobre desgracias que les ocurrirán si no hacen caso de sus indicaciones, sosteniendo siempre que el fin justifica los medios.

- Conocen todo sobre ti, tus antecedentes y hasta los de tu familia y, alegando servicios a la sociedad, recluyen los casos más rebeldes en hospitales, no dudando en utilizar todo tipo de drogas para obtener el cambio deseado.

- Continuamente ofrecen una mejor calidad de vida... que solo será posible si sigues sus indicaciones durante el resto de tu vida.
Posiblemente ya has caído en sus garras, que no te confundan, la realidad es muy distinta. El cuerpo humano puede subsistir ¡y sin mayores problemas! sin gran parte del estómago, sin el bazo, sin el 75% del hígado, el 80% de los intestinos, sin un riñón, sin un pulmón y sin casi todos los órganos del área de la pelvis. Por ejemplo.

Claro, que también hay que reconocer que vivir sin determinados órganos de la pelvis, vida, lo que se dice vida... pues no sé yo si sería. Pero ese ya sería otro tema.

Frase: "Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira". (Anatole France , 1844-1924; escritor francés)