sábado, 26 de febrero de 2011

Concepto de viejo-verde


Por cuestiones de edad, pero sobre todo por aquello de mantener ciertas apetencias intactas a pesar del paso del tiempo, creo cumplir sobradamente los requisitos necesarios para entrar en la clasificación de "viejo verde".
El caso es que siempre me intrigó el por qué de llegar a viejo de semejante color y no de otro, aunque nunca se me había ocurrido buscar su origen. Ahora, que pertenezco de lleno a tan concurrido "club", he descubierto que tal expresión poco o nada tiene que ver con la que nos han estado contando los que la usan de forma despectiva presentando a los "viejos verdes" como "viejos gotosos y canijos que pasean su artificial gallardía entre las petimetras prolongando sus hábitos galantes fuera de lo tolerable para su edad y estado". Semejante observación no es más que una de las muchas campañas de marketing que hacen publicistas imberbes para que nos avergoncemos de estar al borde del Imserso.
La verdadera definición la da un señor muy importante en estas cosas de la lengua, Sebastián Covarrubias, que en su obra "Tesoro de la Lengua Castellana" al explicar la palabra cana, escribe:
"... a los que siendo viejos y canosos tienen verdor de mozos, decimos ser como los puerros, que tienen la cabeza blanca y lo demás verde".
De cuyo texto se deduce que la expresión "viejo verde" aplicada, como explica el diccionario, al que conserva inclinaciones galantes o apetitos carnales impropios de su edad, se debe de decir por comparación con el puerro y aludiendo, no a la obscenidad, sino al verdor de la juventud, es decir, al vigor y garbo de los mozos.
Vamos que sí, que soy clavadito a un puerro. Todo un "viejo verde".

martes, 22 de febrero de 2011

Los Muria


Los Muria son una tribu del estado indio de Madya Pradesh que fueron descubiertos por el británico Verrier Edwin en 1950, quien llegó como misionero y acabó estudiando sus costumbres. Unas costumbres que, según las empecé a leer, me dieron ganas de salir corriendo para hacer una inmersión total y absoluta en tan competente pueblo.
Consideran -y como tradición que es lo cumplen a rajatabla- que si los muchachos y muchachas sacian su curiosidad acostándose con todos los miembros de la tribu que así lo deseen, el riesgo de adulterio disminuirá casi totalmente y los celos no tendrán sentido. Además, como duchos que son en estos menesteres, su cultura es muy rigurosa ante las posibles consecuencias de tan distraída costumbre; saben, porque así se lo han contado sus mayores, que para que una mujer se quede embarazada tiene que retozar con un mismo hombre más de tres veces… por lo que llevan a cabo un riguroso control de natalidad mediante la imposición de límites a la duración de las parejas, asegurándose así de que no haya embarazos no deseados.
Una sociedad casi perfecta en estas cuestiones si no fuera por un pequeño detalle que tira por tierra semejante perfección y anula cualquier ventaja anterior por muy apetecible que pueda parecer (que lo parece, que lo parece): resulta que, para este pueblo, copular es un deber obligatorio que el hombre tiene para con la mujer... y un derecho de ésta para ser desagraviada por las molestias de las menstruaciones y los dolores del parto.
Era demasiado bonito para ser verdad.

jueves, 17 de febrero de 2011

Sustancias tóxicas


Consumir sustancias que alteren la situación normal de una persona no es bueno. Nos lo dicen y nos lo repiten varias veces al día. Y hacen muy requetebien. Pero lo que no pueden decirnos es que no es natural. Más de 300 especies animales son consumidoras habituales de sustancias para "colocarse".

Hay pájaros que picotean compulsivamente, algunos hasta la muerte, cualquier uva fermentada que se ponga en su camino (hace algunos años en California una bandada de petirrojos se hinchó a bayas fermentadas y la mayoría de sus integrantes acabaron estrellados contra las paredes gracias a la cogorza que se agarraron). Los osos son verdaderos amantes de los madroños cuyos frutos, de alta graduación, comen compulsivamente. Hay renos adictos a hongos alucinógenos, caballos que comen astrágalo para atontarse. Y hasta el café fue descubierto por un pastor etiope al ver cómo sus cabras tenían un comportamiento algo peculiar después de haber comido ciertos granos.

Colocarse: una forma como otra cualquiera de hacer el animal. Yo, por mi parte, voy a hacer la cabra un poco ahora mismo.

sábado, 12 de febrero de 2011

La vagancia...una virtud...


Susan Moore, declarada por el periódico The Sun como la persona más vaga del Reino Unido. La buena mujer, que no ha realizado actividad laboral alguna y vive de las distintas ayudas que le concede el Estado, lleva en paro casi veinte años, durante los que no ha asistido ni a una sola entrevista de trabajo de las muchas a las que ha sido convocada. “No soy un parasito, lo que pasa es que no me han llamado para ningún trabajo para el que me considere capacitada” ha declarado. El mismo periódico decidió ofrecerle un trabajo para los fines de semana, ella lo rechazó -sin tan siquiera preguntar las condiciones- alegando que… ”los sábados voy de compras y los domingos me gusta quedarme en casa y relajarme".
Todavía hay gente que no se vende por un plato de lentejas. Todavía hay gente con principios. Para que luego digan.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Lo de las encuestas es lo que tiene...


Lo de las encuestas es lo que tiene. Siempre te dejan con una sensación de desazón e intranquilidad. Aparte de en la consulta del médico no creo que haya otro sitio en el mundo donde mintamos más y metamos más bolas por minuto que en aquellas encuestas empeñadas en preguntar por nuestra vida coyundal (de la coyunda, vamos)
Filosofadas baratas aparte, el caso es que, según un estudio encargado por una asociación subvencionada por cierto ministerio (ya desaparecido), a pesar de que más de la mitad de los españoles dedica apenas veinte minutos –con los preliminares incluidos- a darle alegría a su cuerpo en cada una de las 2,34 veces (las estadísticas son así) a la semana que puede/quiere hacerlo, en general nos sentimos muy satisfechos. De hecho, casi el 60% de los encuestados lo está. ¡Ah, y un 30% declara sentirse muy satisfecho!

Además, y como colofón, parece ser que hombres y mujeres, (al menos los de la encuesta... y al menos eso dicen), se puntúan como amantes con una nota media de 7,28 sobre 10. Está bien eso de quererse a uno mismo, aunque sea colectivamente.

Pues será el sol, las tapitas, el clima y el optimismo mediterráneo que derrochamos…porque si con 22 minutos de triquitraque todoincluido ya somos así de felices y de bien fo-lla-dos (con perdón) ¡Qué apañados que somos! ¿Verdad?

sábado, 5 de febrero de 2011

Una de vírgenes


Por más escépticos y desconfiados que seamos, todos creemos en algo, necesitamos creer en algo, aunque ese algo no lo hayamos visto ni, lo más seguro, lo lleguemos a ver nunca. Frase filosófica ésta habitual en los manuales de autoayuda (que como todos hemos comprobado alguna vez no sirven para nada) que explicaría el por qué cualquiera es capaz de creer en cualquier estupidez con tal de que le interese hacerlo. Y sí, va de eso.

Resulta que en la corte del rey Jaime I de Inglaterra, en el mil seiscientos y pico, la única manera de saber si una mujer era o no era virgen, ¡con toda la seguridad y confianza, por supuesto!, consistía en mirarle los pechos. Y precisamente por eso, todas las doncellas iban con ellos completamente al descubierto. Cualquier formal y educado caballero de la época sabía que las areolas de los senos se oscurecían cuando las mujeres tenían relaciones sexuales y estas mismas eran de un color mucho más claro si las señoritas eran vírgenes.
Para que luego digan que entratándose de la virtud de la mujer, los hombres siempre han sido desconfiados por naturaleza. Pobres pardillos.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Los conjuntos....


Dos conjuntos disjuntos formaban un conjunto vacío... luego hablaban de la lista de los reyes godos... pero ¿entendió alguien alguna vez que era eso de los conjuntos?, ala!! sí, venga, más, derivadas, integrales, quebrados...todavía deben de andar miles de ecuaciones de segundo grado esperando a despejar su incógnita. Pero ¿de que coño servia todo aquello? Luego uno se topa con la realidad más sangrante, se cae un botón y el grito de desesperación es una oposición con nota a emular a Tarzán, eso sí, uno puede recitar de corrido los silogismos en versión latina y quedar como dios pero lo de que el botón se sujete a la camisa... eso si que es para nota.

Enfrentarse por primera vez a una aguja con su hilo y todo para quien ha tenido una madre que se pasaba la vida cosiendo no deja de ser de lo más familiar... pero solo si se quedará en eso... el problema empieza cuando son las manos propias las que tienen que enfrentarse a la gran prueba.

La decisión de la batalla por el botón se retrasa todo lo que uno puede y más, pero siempre llega la hora, para todo siempre llega la hora que dicen los filosóficos de la vida. Bueno la frase queda bien pero no deja de tener sus matices, al fin y al cabo la mayoría nos pasamos la vida esperando miles de cosas que no llegan nunca... pero no es cuestión de irse por otro lado, estamos en la primera fase de la gran prueba, una camisa, un botón bailarín que hay que recoger mil veces del suelo, una caja llena de hilitos de colores y la gran protagonista de la ceremonia: la aguja.

A las primeras de cambio uno se da cuenta de la verdadera naturaleza de una aguja, el aparato en cuestión es una máquina de tortura, domesticada si se quiere, pero de tortura, vas confiado a hacer lo que miles de veces has visto a tu abuela, que con una habilidad pasmosa pasaba el hilo por el diminuto agujero de la punta... pero ¿como lo hacia la buena mujer?... es el primer mosqueo, si una señora vieja, con temblores y operada de cataratas era capaz de enhebrar la aguja como mucho a la segunda que coño estoy haciendo yo intento tras intento sin resultado...

Bueno, ningún resultado exactamente no, cada tres intentos y con una precisión matemática la punta de la aguja se clava en algún dedo y la boca se va llenando de hilitos de forma directamente proporcional a los intentos cada vez más desesperados que te llevan a chupar una y mil veces la del hilo para que quede lo más fino posible.

El resultado, al menos de la primera vez, se queda solo en el intento y en auto-justificaciones de un mal día por la presión de trabajo, por el perro que no deja de mirarte con cara de lastima o por lo baja que está la calefacción que no logra calentar la punta de los dedos de la mano... y claro a ver que abuela con la punta de los dedos fría es capaz de enhebrar una aguja.

Además esa camisa ya estaba muy gastada es normal que se le cayeran los botones y es mejor que la dejemos para trapos.

jueves, 27 de enero de 2011

Ley del vago


La ilusión de cualquier vago vocacional (de los de verdad, de los que lo llevamos en la sangre... que hay mucho vago aficionado que dice ser vago sólo por moda mientras su espíritu de tal deja mucho que desear) es que, ya que hay que estar en el trabajo, uno tenga que esforzarse lo mínimo imprescindible. Peeeeeero sin olvidar un importante detalle: que no se note... O al menos que no se note mucho.
Parece que he encontrado la solución para poner en marcha tan ardua tarea (no trabajar sin que se note... no es nada fácil, lo hemos comprobado todos) en uno de los libros más prácticos que he leído últimamente, su título: "Manual de supervivencia para vagos y afines" y su lema es de los de seguir al pié de la letra: "Los perezosos viven para los placeres de la vida, pero el trabajo no es uno de ellos".
- Primera norma: Ser lento. Hay que hacer el trabajo que nos encarguen muy despacio, el resultado es infalible siempre que uno no se pase. El truco consiste en "vender" que lo que estamos haciendo es algo muy importante y que requiere mucho tiempo y atención. Es infalible, nadie te dará más trabajo hasta que no acabes la "complicada" tarea que tienes entre manos.
- Segunda: Hacerse notar. Para esto se necesita un poco de práctica pero se acaba consiguiendo, suele ser efectivo pasear de arriba abajo mientras explicas a todos lo complicado que resulta el trabajo que realizas. Si hay alguna posibilidad de salir, también es efectivo que cuando uno se escaquee deje bien claro que tiene una cita de trabajo imprescindible, además de dar prestigio, podrás desayunar a gusto.
- Tercera: Quejarse sin razón. Todos sabemos que una mentira repetida cien veces al final se convierte en verdad, por lo tanto nada mejor que repetir alto y claro la cantidad de trabajo que tienes, algo que además te permitirá hacer otras cosas sin que los demás te señalen como un vago.
- Cuarta: Ponerse enfermo. Algo muy útil, sobre todo ciertos días, pero de lo que conviene no abusar. Hay que tener siempre preparado el terreno encargándose de pregonar los días antes la cantidad de trabajo que hay esa semana y lo agobiado que estás, para que hasta el jefe piense que te has quedado en la cama por puro agotamiento laboral.
- Y quinta: Pedir siempre consejo a los demás sobre la tarea que uno realiza pero no aportar ideas nunca. Así te evitarás un trabajo innecesario ya que si sigues lo que te digan los demás no tendrás que malgastar tu tiempo pensando en ideas propias y, lo que es mejor, si algo sale mal sabrás a quien echarle la culpa.

A practicar, a practicar, a practicar....

viernes, 21 de enero de 2011

La medicina de antaño en mi casa


Que no digo yo que prevenir no sea bueno, tampoco es eso. Pero cada vez me angustia (y este "angustia" es un decir para quedar bien porque la verdad es que me la trae al pairo) la angustia (ésta sí suele ser de verdad) de los padres empeñados en acabar en urgencias cada vez que nota que el niño carraspea y los que, una vez allí, sólo les falta darle al MIR de guardia la lista de todo lo que pudiera tener la criatura impresa directamente del google, en negrita y a doble espacio. Enfermedades tropicales incluidas.
Antes era todo más fácil. Daba igual que aparecieras en casa con un rasguño o con el ojo en la mano, la solución siempre estaba en una caja de zapatos, botiquín multiusos con forma (curiosamente) de caja de zapatos, que se concentraba, en sus cuatro productos estrella, el mejor servicio de urgencias de cualquier hospital: aspirinas, alcohol, mercromina y agua oxigenada.
Y ahora que me acuerdo, tengo yo una frustración de por aquel entonces; por alguna extraña razón sólo unos pocos afortunados en el barrio llegaban a tener tiritas en las heridas, algo que yo siempre pedía y a lo que siempre me contestaban de la misma manera: "¿Tititas?, no, las tiritas se han acabado, toma un cacho algodón y aprieta".
Cosas de antaño...

lunes, 17 de enero de 2011

Gimnasia de mantenimiento


Entre viaje y viaje del Imserso, se está extendiendo entre las jubiladas una extraña obsesión por asistir a cursos gratuitos de gimnasia de esos que organizan los ayuntamientos. Está bien, dicen que las ventajas de hacer deporte son muchas (o eso me han contado.. que en ciertos temas solo puedo hablar de oídas) pero lo que no acabo de entender es la manía que tienen de ponerles a estos cursos la coletilla “de mantenimiento”. A ver, ¿mantenimiento de qué? Visto el percal de las clientas y/o usuarias, estilismos aparte, ¿qué pretenden poniéndole semejante apellido? Cualquiera que llegue y vea lo voluminosas que está la mayoría de la clientela sacará la misma conclusión: cursos de gimnasia para mantenerse qué... ¿gordas?
No se yo si así se fomenta el deporte, no sé yo.

viernes, 14 de enero de 2011

Manias femeninas


El mundo tiene asumido que la mujer, desde tiempos inmemoriales, es quien tiene la sartén por el mango. Hasta ahí todos de acuerdo. Y que son más inteligentes, también. Partiendo de esta irrefutable afirmación solo un pero. Si son tan listas, ¿por qué no han inventado (o mandado inventar) algún mecanismo por el que las tapas de los retretes, la de los geles y las de la pasta de dientes se cierren de forma automática? Son a ellas a que les molestan estos detalles que a los demás nos da exactamente igual. Y es que, inquieta que uno esté tranquilamente en su casa, llegue cualquier cuñada, mee en tu retrete y encima te afee lo de la tapa. Por ejemplo. Y es, solamente, un suponer. !Por supuesto!
A ver si resulta que no son tan listas como nos han contado... O sí, y resulta que lo que buscan es una disculpa para poder protestar a sus anchas. Sí, va a ser eso.

martes, 11 de enero de 2011

Los Falashas


Los falashas, judios de origen etiope, una tribu que se autodenomina “feliz” -lo dicen ellos, no yo-, colocan a sus mujeres menstruantes en las llamadas casas de sangre, espacios en las que son recluidas durante siete días, los justos para que esa impureza demoníaca desaparezca. Y lo hacen ellos, no yo. Así, además, evitan que los humores que desprenden los exciten y tengan relaciones que dejen en sus penes el veneno. Y lo dicen ellos, no yo.

Durante esos días los maridos pueden cohabitar (bíblicamente) con cualquier mujer –que esté, por supuesto- dispuesta a ello sin que se considere que está cometiendo infidelidad de ningún tipo. Y lo hacen ellos, no yo.

La globalización cultural es mucho más necesaria que la económica para el bienestar de la personahumana. A las pruebas me remito. Hay tradiciones que deberían de ser importadas ya. Y lo digo yo, que ellos no sé que pensarán. Aunque no parece que les vaya mal, no.

martes, 4 de enero de 2011

Pulverizador, Arregla-corbatas....- Oficios varios-


Nunca he tenido muy claro si la dolorosa, insufrible, e injusta condena de tener que venir a trabajar cada día (algo que no se merecería ni el peor enemigo) empezó con el desagradable incidente de la manzana en el paraíso o venía incluida en alguna enmienda adicional de las siete plagas de Egipto. Tampoco importa mucho. Ahora no se trata de buscar culpables sino de intentar remediar la situación. Ya que hay que trabajar, busquemos la forma menos dolorosa de hacerlo.
Una vez descartado lo de actor porno (mis cualidades naturales, perfectamente demostrables, no han podido con los enchufes que controlan el negocio – digan lo que diga la gerontofilia está ahí y uno siempre iba a tener su público-) creo haber encontrado un trabajo que cumple, dentro de la obligatoriedad de tener que trabajar, mis expectativas.
Si en principio pensé en aspirar a la plaza de porta corbatas, figura creada por Luís XV de Francia cuyo único cometido era abrocharle y desabrocharle la corbata al rey (una corbata que sólo llegó a usar una vez en su vida), he pensado mejor que voy a ofrecerme como vaporizador natural, un empleo instituido por Popea, esposa de Nerón la cual, en una época en la que aun no se habían inventando los vaporizadores, tenía por costumbre que una esclava se llenase la boca con perfume y lo pulverizase sobre su rostro y cuerpo.
Sí, evidentemente hay que trabajar un poco más que siendo porta corbatas, pero sólo la idea de escupir directamente a la cara del jefe todos los días y que encima te paguen por ello, tiene que compensar. Seguro.
Se me ocurren ahora que lo pienso, algunos trabajitos que serían del todo provechosos para esta época en la que entramos, y que tan a disgusto soportamos los que tenemos que trabajar, estos pueden ser del tipo: “Mueble”= ( tocador de señoras ); encargado de vestuario en una película porno, ayudante del porta corbatas ( a turnos –claro está- ); comadrón en el Vaticano, etc....
En fin, de ilusión también se vive.

sábado, 1 de enero de 2011

Efusividad y multa a la italiana


Éboli, Italia, año 2008, su alcalde dicta una ley (en italiano) según la cual son motivos de sanción “las demostraciones efusivas de amor realizadas en un coche situado en una vía pública”. La multa es de 500 euros (con descuento por pronto pago, eso sí).
Menos mal que la ley es en Italia y –sobre todo- que el 2008 (y más el 2011) ya me coge algo mayor para andar expandiendo mi furor en determinados espacios sin riesgo de acabar con las articulaciones perjudicadas, pero si me llegan a clavar 500 euros cada vez que me puse efusivo en cierto Seat 124, todavía estaría pagando un crédito millonario.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Buscando refugio


San Jerónimo recomendaba trabajar en algo, "para que el diablo te encuentre siempre ocupado". Por desgracia, hoy, en España, el diablo se siente como el Piraña en una pastelería: no sabe por dónde empezar. Casi cuatro millones y medio de personas andan buscando flores en un desierto laboral que se extiende irremediable como el fuego por un bosque de agosto. Estas son las cifras. Detrás están los duelos: las lágrimas de la pareja que pierde su casa, la angustia del padre que mira a sus hijos con cara de náufrago, el miedo del joven que dice la palabra "futuro" como si pronunciara "muro", y todo el mal rollo que cabe en 4.300.000 lunes al sol.
No suele ser habitual en este blog hablar de temas tan principales, es verdad, pero resulta inevitable que al ver semejante páramo, en el jardín de al lado crezca el pesimismo, la querencia al empate, el virgencita que me quede como estoy, la cobardía. Por eso cuando el Gobierno nos pide por favor que compremos, porque ese es el camino de regreso al futuro, a alguno le da por pensar que una cueva con fuego es un refugio, y otro dice que los charcos también forman parte de la lluvia, y un tercero se consuela porque un sueño es verdad mientras no se despierta. Lo de siempre, ese tipo de migajas que, sin llegar a alimentar, al menos entretienen al estómago. Conclusión: mientras unos pasan de abrir las cartas del banco porque son malas noticias, otros las abren como si estuvieran desactivando una carta bomba.
Y como en estas circunstancias, ni San Obama es capaz de vender caramelos a la puerta del cole, urge pensar en una receta alternativa, cualquiera que no incluya el consumo entre sus ingredientes. No sabemos cuál puede ser la buena, pero tal vez los que mueven los hilos tengan una pista. De hecho, si fueron capaces de sacar una burbuja de un ladrillo, podrán improvisar otro truco, ¿o no? Igual el problema es que van faltando conejos, porque chisteras hay dos por sucursal.
El caso es que nos hundimos y no quedan flotadores en segunda clase. Por tanto, solo hay dos opciones: ponerle una vela a San Andrés o amotinarse para sustituir a la tripulación, ya que al parecer no sabe navegar a contra viento. No se le puede decir a un moribundo que "todo se arreglará". Hay que ponerse en su pellejo, y eso es justo lo que no está dispuesto a hacer el capitán, con lo cual, difícilmente podrá encontrar un cabo para rescatar a quien se ahoga todos los días.
Alguien dijo que "el cerebro es un órgano maravilloso. Comienza a trabajar nada más levantarnos y no deja de funcionar hasta entrar en la oficina". Dicho de otro modo: lo bueno del trabajo, además del dinero, es que te aísla de los problemas. Lo malo de que falte, además del dinero, es que hoy, en España, hay casi cuatro millones y medio de personas buscando refugio.
Frase: "Es un error capital teorizar antes de poseer datos. Uno comienza a alterar los hechos para encajarlos en las teorías, en lugar de encajar las teorías en los hechos” (Sherlock Holmes, 1887, detective asesor)

sábado, 25 de diciembre de 2010

Religiones


Viendo como "funcionan" otras religiones del mundo, no parece que la que nos ha tocado de "nacimiento" sea una de las de las peores.

Al fin y al cabo ellos dicen lo que "creen", que para eso tienen todo el derecho del mundo y los demás hacemos, con ese mismo derecho, lo que nos da la gana.

No soy yo quien, incrédulo convencido de todo tipo de convencimientos espirituales de esos, para darle consejos de como pueden conseguir más "afiliados" ahora que no les funciona demasiado bien eso del cielo y del infierno, pero no estaría mal que los señores que mandan en la iglesia, le echaran un vistazo a la historia y adoptaran algunas costumbres que otras religiones tuvieron en otras épocas y se propusieran, muy seriamente, incorporarlas a su "programa".

Un ejemplo, los romanos, esos chicos tan cultos, tan inteligentes, tan avanzados y todas esas cosas, tenían en su calendario 200 (doscientos) - (dos cero cero) - (ce, ce que dirían ellos) días festivos al año, días en los que su religión les prohibía realizar trabajo alguno.

Aquí hay uno que se iba a "convertir" en un fanático religioso, en menos que canta un gallo, cumpliría escrupulosamente y al pie de la letra esos "preceptos", y lo que es mejor, lo haría completamente convencido y con una fe a prueba de bombas.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Casarse o quedarse soltero...dura decisión.


Si con tanta publicidad como hay últimamente sobre el tema, uno llega a tener ese minuto tonto de locura mental transitoria y decide casarse, que sepa que no todo tiene que pasar obligatoriamente por una fría sala de ayuntamiento.
Hay alternativas.
Primera opción: casarse en Las Vegas, en las famosas capillas matrimoniales.
Para celebrar tan excéntrica boda, sólo es necesario haber obtenido previamente, en la Oficina de Licencias para Matrimonio, la licencia pertinente. Por un modesto precio que oscila entre 200 y 500 dólares, se puede comprar un paquete matrimonial que incluye el uso de la capilla, la ceremonia (debe haber un testigo presente, aunque, si no se tiene, la mayoría de capillas proporcionan uno), las flores, la música y las fotografías.
Los paquetes más caros incluyen más extras, como el recorrido desde el hotel a la capilla en una gran limussina o tener a un Elvis Presley como testigo.
Otra opción: apuntarse a alguna tribu africana.
Continente "atractivo" donde la poligamia acostumbra a ser frecuente, donde las novias suelen tener un "precio" (aunque hay casos que los novios se limitan a trabajar para la familia de ella), y en los que la gran "oferta" de tribus, nos dará un amplio catalogo para elegir.
Por poner algunos ejemplos: entre los "nandi" si los padres de la novia no aciertan en la elección del futuro marido, ella puede escapar con el que más le guste. En el caso de que éste no se case con ella, la joven se rapará el pelo y, desde ese momento, se considerará sexualmente libre.
En la tribu "luba", congoleses ellos, una vez los novios han decidido casarse, al novio ya le está permitido visitar por la noche a su novia para mantener relaciones.
Para los "kundo", tradicionalmente, la primera esposa era la dueña del hogar; la segunda, la encargada de los menesteres sexuales, y luego seguían las esposas de rango inferior. Las mujeres compartían al marido de forma rotatoria y regulada y, cuando no les tocaba el turno, se les permitía tener amantes oficiales.
Por último, los "ashanti" hacen suya la frase "tú en tu casa y yo en la mía": la recién casada sigue viviendo con sus padres y no marcha con su marido hasta que sus hijos mayores necesiten la atención de su padre.
Más opciones: hacerse hindú.
El matrimonio ocupa un lugar central en la vida social y religiosa india -en general, es obligatorio contraer matrimonio dentro de la misma casta y la dote es muy importante-, por lo que las bodas hindúes acostumbran a ser muy vistosas, ricas y complejas. Más que firmar un "contrato", la unión de dos personas representa la "samskara", o lo que es lo mismo, la confianza sagrada.
Toda la ceremonia gira alrededor de símbolos y rituales para que la pareja aprenda las lecciones necesarias para la vida conyugal. La novia viste de color rojo, con bordados dorados, y adornada con joyas. En esta ocasión, es ella la que espera al novio, y se intercambian coronas de flores al encontrarse y amuletos que atan a sus manos. El novio la acepta en matrimonio atándole un collar alrededor del cuello, que simboliza la felicidad y fidelidad en su matrimonio.
Tras varios cánticos y oraciones, la pareja, unida con un lazo, hace siete círculos alrededor del fuego ceremonial para simbolizar la promesa de que caminarán juntos todos los obstáculos que la vida les presente. Al final, el novio aplica un polvo de color rojo en el pelo de la novia para marcar su estado de casada, y la pareja recibe una lluvia de arroz.
O algo que tenemos más a mano: hacerse musulmán.
En el mundo musulmán, el matrimonio acostumbra a asemejarse más a una negociación entre familias que a una decisión de dos. La ceremonia misma es un contrato privado, civil y religioso, al que se llega después de que el novio y el pariente masculino más cercano a la novia hayan sellado un acuerdo, según el cual, la dote del novio debe incluir suficiente oro, dinero y regalos que puedan asegurar el futuro de la novia. Una vez firmados los papeles, la pareja ya está unida legal y espiritualmente, pero todavía queda la celebración de la boda, que se lleva a cabo una o dos semanas después, y consta de una serie de festejos.
La primera noche es una fiesta para las mujeres solamente. La novia acostumbra a lucir un vestido ceremonial llamado "caftan" y sus manos y pies se marcan con henna.
La segunda noche (a veces se incluye una tercera) se celebra el banquete de boda, cuyos gastos corren a cargo de la familia del novio, con amigos y familiares. Las restricciones de sexos lleva a que hombres y mujeres estén separados. La celebración incluye música, cantos y el tradicional baile del velo para las mujeres. Al final de la noche, la pareja se junta y, después, se retira a su nueva casa para "consumar" formalmente el matrimonio.
Un marido devoto no debe tener más de cuatro esposas (las que tuvo el profeta Mahoma), aunque, a diferencia de lo que se piensa, la monogamia es una práctica común en la comunidad islámica.
Si queremos algo más exótico tenemos China
La tradición nupcial china tiene más de 2.400 años de historia y gran variedad de matices. Por lo general, la celebración del matrimonio empieza cuando el novio envía los regalos al padre de la novia. Se trata de un proceso bastante largo y formal. Frente a los cuidados preparativos, la boda en sí es una celebración bastante sencilla: los novios se encuentran frente a un altar familiar, donde rinden homenaje a sus antepasados, al cielo y a la tierra. Después se sirve un té a los padres de los novios y los recién casados les hacen una reverencia.
Tras la celebración, la pareja se retira a descansar. Tradicionalmente, las luces brillaban día y noche durante tres días en casa de la novia, porque se suponía que el matrimonio no se consumaba hasta el tercer día, mientras que en las familias de la nobleza era hasta el tercer mes.
En la China rural, la celebración del matrimonio siempre sigue unas estrictas reglas protocolarias, que comprenden seis curiosas etapas: la propuesta de boda, la negociación entre las familias, el compromiso formal, los trámites para obtener el certificado de nacimiento de los novios, la consulta del astrólogo para averiguar la mejor fecha de celebración del enlace y, finalmente, la boda en sí.
Y por último hay otra opción: hacerse judío:
La ceremonia de una boda judía se celebra en la sinagoga y los novios se colocan bajo el palio nupcial, que simboliza su futuro hogar. El rabino les recuerda los deberes del matrimonio y les entrega una copa con el vino ceremonial. Después, el novio le coloca un anillo de oro a la novia, que, curiosamente, debe ser plano, sin ningún surco o dibujo para que no se obstruya su buena fortuna. Los recién casados escuchan las siete bendiciones y, al final, el novio rompe una copa, simbolizando la destrucción del templo de Jerusalén.
Tras la ceremonia, y antes del banquete, a veces los novios se retiran a un cuarto para simbolizar la consumación del matrimonio. El banquete de boda comienza con la bendición del "challah", una hogaza de pan, que connota la unión entre las dos familias.
Estas bodas nunca se llevan a cabo en el Sabbat (día de descanso semanal, desde el viernes noche al sábado noche) ni en ciertos días festivos.
Para casarse de esta manera es conveniente hacerse judío de verdad, especialmente si la pareja lo es mucho, para algunas comunidades judías ortodoxas, (como por ejemplo las originarias del Yemen), el miedo al matrimonio fuera de la propia fe es tan grande que, cuando un judío se casa con una mujer que no lo es, la familia celebra un funeral como si hubiese muerto.
Ante tantas opciones es conveniente pensárselo con calma, aunque parece claro que cualquier proceso mental lógico que haga una persona cerebralmente sana acabará llevando a una misma conclusión:
... quedarse soltero.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Hay esa próstata....


En vista de las "desviaciones" que habéis apuntado a la hora de medir la edad biológica basándose en el ángulo de erección del pene, causadas por esas pastillitas azules o verdes pistachos, que todo el mundo parece conocer pero nadie confiesa usar, vamos a usar otro método con el que se pueden hacer menos trampas.
Más de la mitad de los hombres sufren a los cincuenta años un aumento considerable de la próstata, está glándula del tamaño de una nuez puede crecer hasta el de una naranja aprisionando en este crecimiento a los órganos vecinos. El ejercicio consiste en medir la intensidad del chorro cuando uno orina, o sea, mea: a mayor intensidad de la corriente, menor edad biológica.
Para experimentarlo solo se necesita una vejiga llena y un vasito medidor, que puede ser perfectamente uno de cerveza, siempre que después este no se deje lleno de "líquido" en cualquier sitio y pueda ocurrir cualquier cosa.
Con la sensación de vejiga llena, se orina, o sea, mea (micciona, que se dice en fino), en el vasito medidor, no cuenta el chorro medio sino el que sale al principio y no vale presionar a propósito. Después basta con medir la cantidad:
- más de 300 ml: edad biológica de 20 años
- entre 250 y 300 ml: edad biológica de 30 años
- entre 200 y 250 ml: edad biológica de 40 años
- entre 125 y 200 ml: edad biológica de 50 años
- menos de 125 ml: edad biológica de 60 años
Y si la cosa está flojita y eres ya de los que, si quieres mear la pared del vecino te tienes que acercar tanto como tienes que separar los brazos para leer los mensajes del móvil, pues remedios hay, además remedios caseros, así, mientras vas al urólogo procura echar ketchup hasta en el café, que para eso contiene "licopeno", una sustancia activa muy recomendable para estos casos.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El Tantra y los Chakras...


Abro un libro (el aburrimiento es muy malo), y empiezo a leer la introducción (que, casualmente, es lo primero que trae):
"Procedente de la India, el tantra no es sólo una técnica sexual sino que va más allá y busca la unión total entre los integrantes de la pareja y su comunión con el mundo. El tantra realiza una búsqueda interior y aprovecha la energía del sexo para fomentar la vitalidad, la fuerza interior y el placer. El tantra en una forma de vivir y de actuar que participa en muchos aspectos de nuestra vida".
Mal empezamos. Vale, muy bien, "eso" es el tantra, es decir, una frase muy larga y que queda muy bien (como la mayoría de ellas) pero que no me aclara nada de lo que yo estaba buscando desde que me interesé por el tema cuando en una revista leí aquello tan prometedor de: "... el tantra puede alargar los encuentros amorosos durante horas, involucrar en ellos a todos los sentidos, incrementar el placer y volverlo más exquisito".
Uno es así de espiritual.
No me desanimo y sigo leyendo:
"El tantra propone aprovechar la kundalini, es decir, la energía psicosexual sagrada, localizada en la zona sacra, y elevarla mediante ejercicios y la respiración, hasta que pase por los siete chakras. En el momento en que el individuo consigue liberar su energía está en armonía consigo mismo y el mundo. Para practicar el tantra correctamente se requieren años de experiencia".
Y hasta aquí. ¡Hala! ¿Años practicando? ¿Años buscándote los chakras a estas edades? ¿Pero qué se han creído? Y encima sin garantías. Imagínate que después de cuarentaitantos años, once meses, unas semanas y otros tantos días intentando aprovechar la kundalini estás a punto de controlar el sexto chakra y, de repente, te das cuenta que por haber bebido agua del grifo (anda y que no tienen plomo las tuberías), o por haber comido más gominolas caducadas que de costumbre (los efectos de los colorantes en el sexto chakra no están muy documentados, creo), se te ha atrofiado el séptimo y no puedes seguir.

Hombre que no es serio. Por supuesto que todos queremos alargar los encuentros amorosos, involucrar en ellos a todos los sentidos, incrementar el placer, volverlo más exquisito... bla, bla, bla; y hasta, si me apuran, a ir a buscar los chakras allí donde estén, pero claro.. todo antes de cumplir los 111 años (la viagra es buena pero no es Lourdes). Que no digo yo que no exista otra vida después en la que poder aplicar la técnica que con tanta paciencia podemos aprender ahora, pero a ver quien te garantiza que al final no acabas reencarnándote en un eunuco cualquiera. Por ejemplo.
Frase: “Sin el tiempo, esa invención de Satanás, el mundo perdería la angustia de la espera y el consuelo de la esperanza” (Antonio Machado, 1875 - 1939; poeta español)

lunes, 13 de diciembre de 2010

Que tiempos aquellos...


Es una de esas afirmaciones que cuando te vas haciendo mayor adoptas como propia y hasta la conviertes en incuestionable verdad: “los niños ya no saben divertirse como antes.. cuando nosotros teníamos su edad...”
Pues igual. Los niños ahora son tan felices (o tan infelices) como los demás lo éramos entonces. Es verdad que los pobres angelitos a los que les ha tocado vivir estos tiempos, en vez de una cadena de televisión (que apenas funcionaba unas pocas horas al día) tienen, para entretenerse, doscientastreintaytresmil en sesión continua; que en vez de tener que echar una instancia en forma de conferencia para hablar con alguien por teléfono desde alguna cabina, no tienen más remedio que hacerlo por un móvil con internet, cámara, mp3 y localizadorgps incluido; que en vez de disfrutar en la cocina -sin posibilidad de escapatoria que el dormitorio era sólo para dormir - de la grata compañía de las broncas de tu madre (con el sonido de las batallitas de la abuela de fondo), ahora pueden irse a su habitación a descubrir el porno mientras chatean por messenger; y bien cierto es que ahora los pobres hijos no tienen más remedio que cargar con la responsabilidad de tener que elegir entre miles de productos en impersonales centros comerciales cada vez que se les antoja algo, cuando antes la tienda de la esquina, en la que había lo que había, te ahorraba tan engorroso trámite.
Llegado a este punto siempre nos queda el autoconvencimiento: “sí, es verdad, ahora los niños tienen más cosas, pero nosotros nos divertíamos más.. juntos, con la imaginación y una caja de zapatos, construíamos un mundo..." Claro, sí, es verdad. Los juegos de antes eran mucho más participativos. No teníamos conexión wifi para jugar al mariokart con la nintendods del vecino pero intercambiábamos pedradas los fines de semana (los fines de semana impares sólo) con los del bloque de enfrente; no tendríamos clases de karateinglésteatroynatación pero envolvíamos bolsas de leche vacías, las poníamos en un palo y, después de prenderles fuego, hacíamos que cada gota ardiendo coincidiera con una hormiga para así poder escuchar el ruido que hacían achicharrándose... y todo mientras practicábamos, en un festival de participación y compañerismo, quien se tiraba el eructo más gordo (que, por cierto, siempre ganaba elPaulino).

Yo creo que fui feliz en mi infancia, pero cuando descubro la inmensidad del mundo en el que ahora vivo... creo que nací demasiado pronto. Que, por cierto, va a ser la misma sensación que tendrán la mayoría de los que ahora son niños dentro de unos cuarenta y algo de años.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Papa Noel no existe


No lo digo yo, lo dice gente mucho más instruida en el tema y que, además, aporta todo tipo de datos para avalar una dolorosa pero inapelable conclusión. La lógica se impone: Papá Noel no existe.
En primer lugar, ninguna especie de reno puede volar. Vale, el razonamiento no es muy contundente teniendo en cuenta que aún hay más de 300.000 especies de organismos que no han sido clasificados. Démosle un voto de confianza y pensemos: no es posible descartar con seguridad que existan renos voladores y que el tal Papá Noel sea el único que los haya visto.
Aún así, en el mundo hay más de 2.000 millones de niños de los que habría que descontar casi 400 millones entre musulmanes, hindúes y demás infieles a los que Papá Noel no reparte, aún así y haciendo un promedio de 3,5 niños por hogar, el buen señor tendría que visitar en un día (de 31 horas por aquello de la rotación de la tierra y las zonas horarias) 91.800.000 casas.
Esto da un promedio de 822,6 visitas por segundo, es decir que en cada hogar, el señor Noel tiene poco más de una milésima de segundo para aparcar, saltar del trineo, bajar por la chimenea, seleccionar los regalos, ponerlos bajo el árbol, subir por la chimenea, montar en su trineo y viajar hasta la próxima casa.
Asumiendo que cada parada esté perfectamente planificada a través de algún ordenador de a bordo, haría un viaje de 121.500.000 kilómetros. Lo que supone que el trineo debe desplazarse a más de 1.000 kilómetros por segundo (3.000 veces la velocidad de la luz) algo difícil de asimilar teniendo en cuenta que un reno convencional puede correr como máximo 15 kilómetros por hora.
Otro tema interesante: la carga que transporta. Pongamos que cada niño recibe, juguete más juguete menos, entre la videoconsola y los madelmanes, unos 500 gramos de regalos. El trineo tendría que transportar 321.300 toneladas a lo que habría que añadir el peso del propio Papá Noel (que no es precisamente una persona con problemas de anorexia). Sabemos que un reno convencional puede arrastrar unos 140 kilos, por eso y aún garantizando que uno "volador" pueda tirar 10 veces más, necesitaría no ocho o nueve como nos quiere hacer creer sino 214.200 renos, algo que aumentaría el peso a 353.430 toneladas, unas cuatro veces más que un gigantesco trasatlántico.
Las 353.400 toneladas viajando a 1.080 kilómetros por segundo generarían una resistencia al aire que elevaría la temperatura del reno casi a la misma proporción que una nave atravesando la atmósfera. Pronto, el primer reno habría absorbido tal energía que se convertiría instantáneamente es una bola de fuego y se desintegraría, dejando expuesto al segundo.
Todos se vaporizarían en 0,0426 segundos. Mientras Papá Noel estaría sometido a fuerzas 17.500 veces mayores a la de la gravedad. Si pesara 100 kilos (un estimación discreta), sería impulsado hacía la parte trasera del trineo con una fuerza de 1.800.000 kilos.
En definitiva, si Papá Noel alguna vez repartió regalos en Navidad, muy probablemente hoy esté muerto.
Por eso no conviene arriesgarse: los regalos hay que pedírselos siempre, siempre, a los Reyes Magos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El efecto Airbag


En la mayoría de los hombres hay dos datos incontestables que indican la irremediable entrada en la edad talluda (los de la logse deben sustituir -para entender el concepto-, "edad talluda" por vejez,… de nada). Uno es la aparición en nosotros del efecto airbag, efecto mediante el cual cierta parte de nuestro cuerpo -hasta entonces más o menos plana-, comienza a desplegarse casi a la misma velocidad con que la que se hincha el airbag de un coche coreano después de chocar contra un árbol. Y tan difícil de hacerla volver a su posición anterior como resultaría recolocar el susodicho artefacto.
La segunda es la demostración in person de la existencia del primer principio de la termodinámica, principio mediante el cual uno puede demostrar con toda rotundidad que el pelo no se crea ni se destruye, simplemente se transforma, desapareciendo de la cabeza para aparecer en otros puntos: dentro de las orejas y de la nariz. Básicamente.

Cuestión que nos lleva a la verdadera esencia de esta entrada: ¿para cortarse los pelos de la nariz o/y orejas vale con esas tijeras curvadas que venden en los todoacien por sesenta céntimos (con su mango de imitación de carey y todo)?... ¿O es preferible estirarse un poco y trasnochar para pedir en la teletienda el hairtechturbo3000 que, y según los testimonios recogidos de gente anónima de la calle que tan amable y desinteresadamente ellos mismos nos proporcionan, les ha cambiado radicalmente la vida ¡por sólo 39,95 euros más gastos de envío!?
Frase: “Una lengua aguda es el único instrumento de corte que se afila por el uso constante”. (Washington Irving, 1783-1859; escritor estadounidense)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El huevo de plata


Regalar oro –demasiado hortera- está pasado de moda. La plata, en cambio, es tendencia (¡qué tenía yo ganas de decir en una frase eso de “tendencia”!) El problema es, y más en estas épocas de crisis, su precio. Por eso hoy, en el muy inconmensurable (y siempre profundo) -Un Grauero en Bosnia, o bien elrincondemarti.blogspot.com-, os propongo: “hagamos feliz a nuestra pareja –o a quien nos dé la gana- regalándole un huevo de plata sin tenernos que gastar un solo euro”.
Ingredientes: una vela –de los chinos vale-, una jarra de agua –nada de mineral, la del grifo sirve perfectamente-, y un huevo, que se puede (debe) pedir al vecino para que la cosa nos salga lo más apañada posible.

Una vez encendida la vela -que también se puede (debe) pedir al mismo vecino aprovechando que vas a lo del huevo, lo sostenemos (el huevo digo) con los dedos pulgar e índice y lo acercamos despacio a la llama. Movemos (el huevo, que la cosa va de huevos) lentamente asegurándonos de que se va ennegreciendo (el huevo) de una manera uniforme. Una vez completamente negro (el huevo) lo dejaremos enfriar unos 15 minutos y, pasado ese tiempo, lo meteremos (el huevo) en la jarra de agua. En poco tiempo tomará una tonalidad brillante de apariencia metálica que se asemeja bastante a la plata.

La explicación (aunque tampoco tiene que llevar manual de fabricación incluido que para eso es un regalo) es fácil. La llama hace que el huevo se cubra de una finísima capa de hollín mezclada con algo de parafina de la vela. Luego, al sumergirlo en el agua, se crea una delgada película de aire a su alrededor que impide que el agua toque el huevo. La reflexión de la luz hace que el huevo se vea plateado.
Teniendo en cuenta que este experimento funciona con cualquier tipo de huevo (y mira que hay tipos de huevos….que si de gallina grandes, que si de gallina extragrandes –muy buenos para freír-, que si medianos, de avestruz, de codorniz…) las posibilidades de quedar como un señor sin gastarnos un duro son ilimitadas.
Este fin de semana manos a los huevos.
Frase: “El mérito para lo esnobs es hacer siempre descubrimientos. Así han llegado al dadaísmo, al cubismo y a otras estupideces semejantes” (Pío Baroja, 1872-1956; escritor español)

lunes, 29 de noviembre de 2010

Las siete edades de la persona


Aunque el D.N.I. nos machaque sin piedad y la tarta del cumpleaños se parezca cada vez más a un "paso" de Semana Santa, no debemos negar la evidencia: de las edades (en plural) que tenemos todas las personas, la menos fiable es, precisamente, la que se empeñan en imponernos como la "oficial".

Y es que, cualquier persona "humana" no tenemos sólo una edad, ni dos, ni tres... tenemos siete.

La edad "aparente": aquella que nos atribuyen los demás según nuestro aspecto físico. Por ejemplo y según una de las encuestas publicadas sobre el tema, la mayoría de mujeres españolas de 40 años piensan que sus amigas tienen una edad "aparente" diez años superior a la "cronológica".

La edad "psicológica": es la edad autopercibida, aquélla en la que cada uno se siente ubicado y relaciona con la actitud. Por seguir con la misma encuesta, casi todas las mujeres españolas de 40 se sienten hasta 10 años más jóvenes de lo que indica su D.N.I.

La edad "biológica": aquella que se corresponde con nuestro estado físico y de salud. Se calcula que en España la edad biológica de un 15% de la población está un par de años por debajo de la cronológica. Por cierto, la de un servidor sufre muchas variaciones a lo largo del día oscilando entre los 90 años biológicos durante el horario laboral a los 16 recién cumplidos fuera del mismo.

La edad "emocional": propuesta por el filósofo Guido Mizrahi y que se mide por la calidad de las relaciones que tenemos con el prójimo, por el grado de amor o de dolor que predomina en cada uno. A mayor inseguridad, menor crecimiento emocional.

La edad "espiritual": la más oculta y secreta. Es una gradual toma de conciencia acerca del carácter divino que hay dentro de uno. La sabiduría en estado puro. En este apartado y en el anterior no debo de llegar al año. Imposible entender el concepto.

La edad "social": se mide por la capacidad de contribuir al trabajo y al grupo. En nuestra sociedad estas funciones aparecen ligadas a la juventud mientras que en otras culturas como la africana se exalta el valor de la experiencia. Aquí también soy menor de edad (muy, muy menor).

Y la edad "cronológica": son los años que tenemos contados desde el día en que nacimos. Es la que aparece en todos los documentos oficiales y es la que cuenta a efectos burocráticos. Sin embargo y según todos los médicos, es la menos cierta de todas.

Y digo yo, pudiendo elegir y estando como están científicamente reconocidas las siete (ya en un cuadro del siglo XVI de Hans Baldung Grien aparecen todas representadas) ¿por qué se empeñen en que nos quedemos con la peor de todas?

lunes, 22 de noviembre de 2010

Productos de belleza o restauración...


Ha cambiado el marketing: así como ahora cualquier producto de belleza que se precie tiene que venir de París y tener nombre francés, en el Imperio Romano la calidad era sinónimo de haberse fabricado en Grecia, que por algo la palabra cosmética es de origen griego y los cosmetas o perfumistas siempre anunciaban sus productos en griego.
También han cambiado las instrucciones de uso: mientras ahora hasta el más modesto contornodeojosdeliplus del Mercadona viene con su moderno aplicador, en tiempos de los romanos la costumbre imponía que una esclava llenara su boca de perfume para, seguidamente, espurrearlo sobre el rostro y el cuerpo de la dama a la que servía. Había menos paro entonces.
Y hasta ha cambiado el sentido estético: mientras ahora, por ejemplo, la depilación del entrecejo para la mayoría de las mujeres suele ser una cuestión de estado, en el Imperio Romano lo realmente hermoso era que las cejas se juntasen sobre la nariz; la obsesión por lograrlo era tal que no había señora Telva o chica Cosmo de la época que no se aplicara un compuesto de huevos de hormiga machacados con cadáveres de moscas para conseguir el efecto deseado.
Pero lo que apenas ha cambiado ha sido el resultado final. La forma en que Petronio describe en su Satiricón a ciertas damas de la época recién maquilladas: “...sobre su frente bañada por el sudor fluía un torrente de aceites, y en las arrugas de sus mejillas había tal cantidad de yeso que se hubiese dicho que era una vieja pared decrépita surcada por la lluvia", sirve perfectamente para describir a una gran mayoría de las señoras maquilladas hoy.
Que además, visto lo visto, seguro que disfrutan de otra cosa en común: ninguna tenía o tiene espejos en los que mirarse antes de salir de casa porque si se viesen las pintas que llevan no creo yo que fueran capaces de salir a la calle.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La querida del Jefe...



Si se limitara a acostarse con el jefe vaya y pase. Pero este ser es odiado/envidiado por el resto del personal por sus aires de “Primera dama” (en negro) de la oficina, por pretensiones de segunda en el escalafón y beneficios cuyo sueldo no cubre decentemente.
Con menos méritos para el puesto que ocupa que el Pollo Olivera para estar en la selección, a esta chica siempre “alguien” le da “apoyo” oficial y sin competencia alguna logra su cometido o un meteórico ascenso. Ídem el Pollo.
Infumable el falluterío con que trata a la esposa del jefe en los asados de la empresa, a sabiendas del personal que no puede creer lo fresca que es la tipa. Sobre todo cuando comenta, como si fueran íntimas, la recuperación del Sr. Fernández de la gripe.
¿Y el kia nocordu? Fijo que tienen de marido un bobalicón, fulero pero adornado, que se cree pícaro con el resto de los empleados en las fiestas. Y el tipo es importador de algo, gerente o lo sea que da mucha guita. ¡Y en el fondo todos sospechamos que sabe que su mujer se acuesta con nuestro benemérito jefe!
El alcahuete/a de la oficina logra beneficios extras. Pero la mina del jefe tiene cuarenta días de licencia (“¡Me guardé días cuando fui a Floripa!”) obsequios extra el día de la secretaria (aunque no lo sea), regalitos anónimos ¡y feriados no laborables hasta el 4 de julio!
Tú te rompiste el culo preparándote en marketing y eres el indicado en cierta área ¡pero la que mandan a ese congreso de Mercadotecnia Estratégica en las Vegas es la perra ésta que hasta se complicaría la vida pasando el código de barras por un láser!
Y cuando creíste haber visto todo –y este es un clásico- ¡la tipa opina y lo que es peor incide en decisiones del directorio que afectan al resto! Bien dicen que “Más que yunta de bueyes tira más un vello púbico” (Versión publicable del refrán)
Las pequeñas venganzas: siempre se pueden regocijar los compañeros con los horrores ortográficos que la energúmena escribe en un memo o las faltas de ortografía que –si sabe como enviarlo- puede meter por párrafo en un mail, y pasárselo a todos con el asunto “SI JODE COMO ESCRIBE ‘TAMOS FRITOS”.
Ordinaria como eructo de mortadela esta chica es capaz de venirse a trabajar con pantalones blancos y bragas negras hilo-dental, como muestrario andante de bijou, o con esos relojes caros enormes cuadrados hiperterrajas, cuando no la Vuitton paraguaya.
Pero el patético siempre será el jefe, que aún haciéndose el discreto tiene un goce interno ante el resto, cuando en realidad es un pánfilo muerto en vida que si no fuera por el puesto o las “inversiones extras” no se montaría ni a una Vespa…

lunes, 15 de noviembre de 2010

Y dale con la gordura...


Antes, cuando "colesterol" sonaba a último modelo de coche japonés, estar gordo era síntoma de salud. En cualquier revista, los ricos siempre eran gordos y fumaban puros y todas las madres competían con uñas y dientes por ver quien conseguía cebar más al niño.

Hoy, las cosas han cambiado, los gordos son los pobres, los que no tienen dinero para pagarse una temporadita en la "buchinger", y tampoco les alcanza el sueldo para hacerse una liposucción cada seis meses.

Siempre me ha molestado, y lo dice uno que aunque pobre, está delgado, esa manía que tiene tanta gente de reprocharle a un gordo que esté gordo.

A nadie se le ocurre reprochar a un lisiado que no se levante de la silla de ruedas, pero no existe el menor reparo en atosigar al gordo con preguntas tan absurdas como ¿no haces ejercicio?, cuando es más que evidente la respuesta. Siempre hay alguien que cuando pasa al lado de uno le mira como si fuera a contagiarle los kilos, y eso se tiene que acabar.

Si el gordo quiere estar gordo que lo esté, y para los que quieran adelgazar, que sepan que hay métodos bastante mejores que pasar hambre y encima tener que ir a esa sala de torturas al que llaman "gimnasio".

Una idea, apuntarse a la tribu de los indios "Sirionó", que viven en el alto Amazonas, en Bolivia, y seguir sus "costumbres": a todos sus miembros les trae sin cuidado practicar sexo delante de otras personas, (algo que hacen a la menor ocasión), pero se mueren de vergüenza si son sorprendidos comiendo en público.

Comer menos, "gastando" más. Esto si que es quemar calorías de una manera sana.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Sufijos y Prefijos


Variaciones sobre un mismo tema: el cojón y sus compañías. Si se adosan a sufijos y prefijos éstos modificarán completamente su significado: acojonarse nada tiene que ver con descojonarse, y cojonudo menos con cojonazos. El tiempo del verbo que los acompañe -aunque sea el mismo- también los cambia. Y mucho. No sólo porque el imperativo suela expresar sorpresa: ¡tócate los…!, sino porque no es lo mismo que alguien se los toque (incluso algunos se los rascan), a que alguien te los toque (mucho más molesto sin duda). También será el verbo quien determine su sentido en las frases hechas: tenerlos es señal de valentía, ponerlos expresará un reto, especialmente si se ponen encima de ciertos sitios, y cortarlos suele sonar a amenaza si se refiere a los ajenos, o fanfarronda (más bien gilipollez) si se refiere a los propios. En cambio, si su compañía es un número, la cosa cambiará en función de la cifra: "uno" significa caro o costoso, "dos" suele significar valentía, y "tres" desprecio. Si el número de ellos es muy grande -y especialmente es un número par- implica dificultad.
Quien hambre tiene con pan sueña. Y sí, justo hasta ahí estoy de tener que trabajar.

viernes, 29 de octubre de 2010

Día de todos los Santos. Una de lápidas...


Ya lo he comentado alguna que otra vez: haber nacido cerca de un cementerio de provincias, marca. Y si además alguna novia adolescenta –de la que uno estuvo enamorado eternamente durante casi una semana- era hija de un marmolista lapidero que se llevaba el trabajo a casa, no tiene nada de particular que siempre vea con cierta simpatía todo lo relacionado con esos bloques de apartamentos apaisados, tan adornaditos de cipreses ellos, llamados cementerios.
Y más en estos días.
Valga la anterior introducción para justificarme por haber vuelto a encontrar -y a releer- un artículo, entre burlón y divertido, sobre curiosos epitafios capaces de resumir toda una vida en una frase. Como la de aquel individuo que jamás había estado enfermo y un día que se sintió mal, su familia insistió en llamar al médico y a pesar de negarse con todas sus fuerzas, acabó tomándose la medicina. El epitafio de su tumba lo dice todo: "Fallecido por voluntad de Dios y de un médico imbécil".

Algunos son tan amables que hasta explican cual fue la involuntaria causa que le llevó a ocupar su sitio: "Buen esposo, buen padre, pero mal electricista"

Anotaciones sepulcrales que hablan perfectamente del carácter de la familia del forzoso inquilino, como aquella en la que se puede leer en el costado de una lápida del cementerio de Barcelona "Este sepulcro lo pagó su hijo Paco".

O aquel otro de una señora que no quiso renunciar a lo que tanto le había costado y que hizo inscribir a su muerte: "Aquí yace Mercedes que murió tres días antes de ser Marquesa".

Agitadores y contestatarios hasta el final, como aquel que se rebeló en su última despedida escribiendo de epitafio una pregunta a la que nunca nadie le va a contestar: "¿Qué tenía Lázaro que no tenga yo?"

Los hay poéticos, llenos de amor, repletos de melancolía, y hasta con un extraño e inquietante sentido del humor que demuestra cómo hasta en las situaciones más difíciles, hay quien no pierde la guasa: "Aquí reposa Margarita, que falleció a los diez meses de edad. ¡Qué pronto empezaste a darnos disgustos!"

Por cierto, ya que estamos metidos en el tema de epitafios y lápidas por aquello de ser víspera de la fiesta de los muertos y tal, un momento (coñazo) petete para acabar: el origen de la palabra "cadaver" se remonta a la época romana donde existía una losa sepulcral que llevaba la inscripción: "caro data vermibus" (carne entregada a los gusanos). Con el tiempo y la erosión, algunas letras se fueron borrando hasta que sólo se pudo leer: ca.. da.. ver.. y así se quedó.
Frase: "Con amor de todos tus hijos, menos de Ricardo que no dio nada" (Epitafio en una lápida del cementerio de Salamanca)

lunes, 25 de octubre de 2010

Solteros - Casados



Me cuenta un amigo su extraña teoría sobre el por qué los hombres solteros, suelen estar más delgados que aquellos que tienen pareja.

Según él, los casados engordan más, debido a que los solteros cuando llegan por la noche a casa, abren el frigorífico y se quejan: "!...jo.. siempre lo mismo!".

Entonces, se suelen ir a la cama.

Los casados en cambio, cenan bien y es cuando se van a la cama cuando exclaman eso de "!...siempre lo mismo...!".

Luego se levantan y van directamente al frigorífico.

Una razón más, de las muchas que existen, para huir del matrimonio e intentar seguir el ejemplo de esa pareja de mejicanos que tienen el record del noviazgo más largo, aunque al final claudicaron y después de 67 años "arrejuntados", los muy traidores decidieron pasar por el altar cuando tenían 82 años cada uno.

Algo que lo único que prueba es lo tonto que uno acaba poniéndose con los años. Los estragos de la edad que son muy malos.

sábado, 16 de octubre de 2010

El Test del árbol - (del árbol al culo...)



En los años veinte un neurólogo, Karl Koch, creó un sencillo test con la intención de averiguar algunas facetas de la personalidad humana. La cosa no podía ser más simple, se trataba de dibujar, sin pensar y de una forma rápida, un árbol, fijándose luego en las características del mismo:

1- El tronco: determinaría la estabilidad emocional de la persona y la seguridad en sí misma.


- Si era largo: buena autoestima. Típico de una persona que destaca por encima de los demás.

- Si era demasiado corto: carácter perfeccionista y exigente.

- Si el tronco era proporcional a la copa: todo un síntoma de poseer un equilibrio emocional entre el "yo" y los demás.

2- La copa: determinaría la imaginación, los ideales y la manera de percibir la realidad del dueño del dibujo.


- Una copa excesivamente grande: persona utópica y con exceso de vanidad.

- Una copa del árbol sencilla: le gustan las cosas claras y directas.

- Si la dibuja llena de círculos: persona que tiende a analizar las cosas hasta el más mínimo de los detalles. Piensa mucho y actúa poco.

3- Las ramas: permitiría conocer la capacidad para establecer vínculos con los que nos rodean.


- Si dibuja unas ramas delgadas: personas susceptibles y débiles.

- Si las ramas se dibujan hacia arriba: persona optimista

- Si las ramas acaban en punta: persona observadora y muy crítica con los demás.

4- La base: representaría la realidad tal y como uno la ve en ese momento.


- Si la dibuja en punta: hay ciertos aspectos en su vida actual que ve como una amenaza y ante los que no está cómodo.

- Si dibuja raíces: poco sociable, típicas de personas acostumbradas a refugiarse en su mundo interior.

- Si el dibujo es un suelo recto con algo de hierba: está pasando por un momento delicado con el que no se siente identificado.
Naturalmente semejantes interpretaciones que intentan, partiendo del dibujo de un simple árbol, adivinar nuestra manera de ser, no tienen en pleno siglo XXI el más mínimo valor científico. Además, y por suerte, hoy por hoy contamos con métodos mucho más precisos a la hora de determinar nuestra verdadera personalidad.

Jackie Stallone, de soltera Jaqueline Labofish-, 85 años, varios kilos de maquillaje encima, siempre vestida con unas ropas que llamarían la atención en un carnaval, y que siempre niega haber pasado por un quirófano a pesar del inconfundible aspecto de su rostro, es conocida por dos cosas: ser la madre del Sylvester Stallone y, sobre todo, por inventar la rumpología: el arte de leer el futuro en las nalgas.

Al grito de "las líneas de tu trasero pueden revelar tu personalidad, tu futuro y tu suerte", basta con mandarle por email una fotografía medianamente buena del culo para obtener un completo informe acerca, no sólo de la personalidad del dueño de las posaderas sino, además, del porvenir que le espera...

martes, 5 de octubre de 2010

Etapas inevitables en la ruptura de pareja


Quiebra. Uno: “Me quiero tomar un tiempo”. El otro: “¿Para qué?”; “Para ver si te quiero sin estar contigo…” ; “¡No te entiendo…!” “No me importa, necesito un tiempo” -(¿........?)- ¡Listo! La ruptura. 99% seguro tiene un tercero/a a estrenar. El “tiempo” a tomar es un eufemismo de “No te quiero ver nunca más”. Empieza el vía crucis patético para el otro.
Razones. Si no le han dado la razón del “tiempo a tomar”, hay otras: “Tengo que ver esto en perspectiva”, “… encontrarme conmigo mismo/a”, “Estoy confundida/o”, y los más valientes y honestos esbozan un “Me están pasando cosas...” que solapa la verdadera razón, pero es válido al fin y al cabo, claro que sin decir con quién.
Negación. El abandonado sigue creyendo en esas razones, no acepta que lo dejaran. Se vuelve impertinente llamando al/la otro/a a ver si ya lo reconsideró como quién espera el resultado de un casting perverso. Etapa indigna si las hay, pero vendrán peores.
Idealización del ser perdido; Se cae en el lugar común de creer que lo perdido siempre fue lo mejor. Te olvidas que te llevabas como israelí y palestino, que te levantabas cualquier tia/o cuando salías solos ¡Pero piensas que ya no vas a encontrar alguien así!. Las parejas son como los champiñones: pierdes uno y si esperas viene otro atrás. (¡Ojo con los paros imprevistos!)
Bucolización. Te acuerdas de las canciones de los dos, vas a los lugares donde ibais juntos a manosearte (y tal vez con la oscura creencia de que podrían re-encontrarse de nuevo o por casualidad). Te miras todas las películas de amor, te lees todos los libros de autoayuda emocional posible, recuerdas los momentos tiernos y los sexuales (aunque fueran guarros) como un comercial el día de la madre.
Atomización social. Monotema: él o ella, el/la ex-, como centro del universo. Atomizamos las amistades. Nos volvemos un pelmazo tan inestable como un gobierno musulmán. Nadie nos quiere ver o visitar porque somos un catálogo de la tristeza viviente, pero lo hacen por obligación fraterna. Los más patéticos osan incluso dar señales de posible y estrambótica “autoeliminación”.
Manifestaciones varias. Otro de los lugares comunes es cómo se emplea el espacio ocupado por nuestra ex pareja. Ellas -a la par que adelgazan con la dieta más rápida y efectiva que se conoce: la ruptura- emprenden una serie de actividades de corte creativo-culturales como por ejemplo yoga, bonsai, “Cocine Sushi en su propio hogar”, auxiliar contable express y cosas por el estilo, y alguna actividad si es posible compartida con la señora madre que siempre le dijo que “¡ese inútil no sirve para nada!”. Los tipos, más melancólicos y pasionales, la emprenden en una cuesta abajo de vida bukowskiana entregándose a la bebida, a la vida desenfrenada, a ver programas nocturnos y los pornetes baratos de Film Zone; cantando “No me importa nada, estoy jugando”, y realizando acciones tan osadas como cruzar las esquinas sin mirar o comprar atún del super sin fijarse la fecha de caducidad.
Fecha clave. Se vive deseando el día que por alguna razón podamos (con la excusa “adecuada”, en realidad estúpida) retomar contacto: el cumpleaños de él/ella, o de su madre igual, o la fecha que haría “x tiempo que estamos juntos”. Y ahí tirarse una “observación de campo”, preguntar si está en pareja, tantear la cosa… y en el peor y patético caso un “¿Piensas en mí a veces?” . ¡¡Terrible!!
Falsa superación. Él saca el orgullo de macho, se muestra aparentemente feliz; su discurso es: “¡Por suerte lo dejé con esa loca! ¡Que bella es la libertad!”, y trata, aunque por lo general sin éxito, de levantarse a cuánta fémina se cruza, logrando un resultado indigno. Ella se “supera” tirando con compañía distinta cada semana, mostrándose si es posible en los lugares donde va su ex para darle celos “al estúpido”. Pero claro, en realidad y al final los pobres chicos que salen con ella solo son un adorno que nada tienen que ver en este entierro y no entienden un carajo que le pasa a la niña
Superación real. Vergüenza de las etapas anteriores. Nos sentimos bien, radiantes y felices. ¡¡Y todo se lo debemos a nuestro nuevo amor!! Porque al fin y al cabo el miedo era quedarse solo para siempre… ¿O no?

lunes, 27 de septiembre de 2010

Evidencia aplastante

Permiso de Conducir Islamico:



Evidencia Aplastante.

Lo evidente no necesita demostración, simplemente se constata, esto, que suena evidentemente a evidente, se me ocurrió a mi solo al ver como cedían el asiento en el autobús esta mañana a una rubia con minifalda a juego con el bolso.

¿Y que es lo evidente?, bueno, pues hay varias cosas, lo primero sería soltar una parrafada sobre la importancia del físico y como los guap@s lo tienen más fácil en la vida... evidente..., aunque también es evidente que no lo tienen tanto como para dejar de tener que usar el autobús a las siete y media de la mañana cosa que, es evidente, no le gusta a casi nadie y si empezamos a especular un poco más también podría ser evidente que la chica en cuestión iba a trabajar... y un trabajo y encima a esas horas de la mañana no es algo evidentemente fácil... doy fe.

Sin embargo es verdad que los guap@s lo tienen más fácil, sí, claro ellos dirán que no, que si acaso te abre alguna puerta pero que luego hay que mantenerse y que sinó vales pues no llegas a ninguna parte... mentira, todos sabemos y ellos también, que lo importante es meter la cabeza, no hay que hacerles caso, lo saben y lo usan..., incluso sin saberlo, la belleza es algo que el otro nota incluso aunque tu no digas nada... es una gran ventaja, la inteligencia tienes que demostrarla, que uno es guap@ se ve a simple vista, También es evidente.

Ya sé que para gustos se hicieron los colores, que todo el mundo tiene su público o que, más poéticamente, como dice un amigo mío, el libro de los gustos tiene todas las paginas en blanco, pero hay que reconocer que hay elementos que gustan a una gran mayoría, no hace falta ser un gran entendido en belleza clásica para reconocer que alguien es guap@, si eso de la belleza solo lo supieran reconocer los licenciados en lenguas etruscas no tendríamos a los honrados padres de familia desplazándose a la cajera de mejor pinta del corte inglés, eso si de una forma totalmente inconsciente.

Todos los días nace gente de catorce años, la frase es una de esas que se sueltan a las doce de la noche en los chat’s de Internet sin saber muy bien de que se está hablando pero que resumen toda una larga conversación sobre cualquier tema, y es que, aunque la juventud no siempre va unida a la belleza, lo que si es evidente, otra vez evidente, es que la belleza si va unida siempre a la juventud, algo difícil de explicar a señoras pintadas como puertas que intentan por encima de quien sea y de lo que sea mantener como mínimo una apariencia un poco más joven de lo que son... algo que, evidentemente, se puede constatar, solo les lleva al ridículo... en mujeres y cada vez más en hombres... son cosas, evidentemente, de la igualdad.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Ley anti-excesos



Después de leer este párrafo:

"...Isabel de Castilla, aunque dejase el gobierno total de las Españas a su esposo Fernando de Aragón, en ocasiones recababa el derecho a legislar que tenía sobre los castellanos, como su soberana absoluta que era. Y así dió una ley muy curiosa. Fue que cierta mujeruca de Valladolid llegó ante la soberana, lamentándose de algo que atentaba contra su vida,nada menos. El marido de la tal, robusto campesino, de naturaleza verdaderamente pródiga, practicaba las funciones matrimoniales con tanta frecuencia, que su mujer no podía ya resistir los constantes trabajos a que la sometía. La muerte por agotamiento acechaba, pues, a aquella víctima del exceso conyugal.

Y para evitar semejante extremo, y para impedir también que extremos semejantes sucediesen, decretó Isabel la Católica que los maridos no pudieran exigir a sus mujeres más de seis sacrificios diarios..."


... llevo un buen rato preguntándome si el que no existan noticias de nadie que haya sido ni tan siquiera acusado de delito semejante, puede ser debido a que alguien se tomó la molestia de derogar la ley o que, tal y como están los tiempos, ya hace algunos cientos de años que nadie es capaz de incumplirla. Por mucho que se lo proponga.

La especie humana se debilita, evidentemente.